Por Carlos Hartig.
En un despliegue de color, risas y profunda unión comunitaria, la localidad de El Resbalón se convirtió en el epicentro de la felicidad infantil durante los festejos del Día del Niño. Lo que comenzó como una invitación de las madres de familia de la zona, se transformó en una jornada memorable donde la ilusión fue la protagonista, demostrando que en el municipio de Acaponeta, la niñez es el corazón que mueve a la sociedad.
La celebración contó con la presencia destacada del regidor Ramiro Antonio Martínez Ortiz, popularmente conocido como el “Compa Tony”, quien acudió al llamado de las familias locales con el entusiasmo que le caracteriza. Lejos del protocolo frío de la oficina, Martínez Ortiz se integró de manera orgánica a las dinámicas, conviviendo directamente con los pequeños y reforzando ese vínculo de cercanía que ha sido el sello distintivo de su gestión en el ayuntamiento.

Durante el evento, los rostros de los niños de El Resbalón se iluminaron entre juegos y sorpresas, creando un ambiente de calidez que fue ampliamente valorado por los padres de familia. Para los asistentes, la visita del regidor no fue una simple formalidad, sino un gesto humano que subraya la importancia de estar presente donde la comunidad más lo necesita, escuchando sus inquietudes y compartiendo sus momentos de mayor alegría.
El agradecimiento de los vecinos hacia el “Compa Tony” se hizo sentir a lo largo de la tarde. Las madres de familia destacaron que el funcionario no solo se ha ganado el afecto del pueblo con su carisma, sino con resultados tangibles. Su labor de gestión constante ha comenzado a rendir frutos en la región, consolidando su imagen como un servidor público que camina de la mano con las necesidades de las familias de Acaponeta.
Este festejo en El Resbalón no fue solo una entrega de dulces o juguetes; fue una lección de voluntad política y sensibilidad social. La capacidad de transformar una fecha conmemorativa en un espacio de convivencia genuina reafirma que, cuando hay compromiso real, la política se traduce en bienestar y sonrisas para los sectores más vulnerables de la población.
Al cierre de la jornada, el sentimiento de gratitud era generalizado. El Resbalón dejó claro que la unidad familiar es su mayor fortaleza, y que cuentan con aliados que, como el «Compa Tony», entienden que los pequeños momentos son los que construyen los grandes recuerdos de una comunidad. La celebración concluyó dejando una huella imborrable en el corazón de los niños, quienes son, después de todo, el futuro de Nayarit.

