Xalisco, Nayarit (RRC): Lo que debería ser una zona resguardada por la ley ambiental se ha convertido en un punto de explotación ilegal que opera con total impunidad. En el municipio de Xalisco, dentro de un Área Natural Protegida (ANP), se mantiene activa la extracción clandestina de material pétreo —conocido como “jal”— pese a que el predio ya había sido previamente clausurado por autoridades.
Lejos de frenarse, la actividad se ha intensificado. Maquinaria pesada, camiones de carga y operaciones continuas las 24 horas del día evidencian un desafío abierto a la ley. El centro de operaciones se ubica en la avenida Morelia número 15, esquina con la carretera Tepic–Puerto Vallarta, desde donde entran y salen unidades sin restricción alguna.
El daño no es menor. A la extracción ilegal se suma la tala indiscriminada de pinos y otras especies maderables, provocando una degradación acelerada del ecosistema. Suelos erosionados, afectación a mantos acuíferos y desplazamiento de fauna silvestre son apenas algunas de las consecuencias visibles de este ecocidio.
Habitantes de la zona han alzado la voz. Denuncian ruido constante incluso durante la madrugada, caminos rurales destrozados por el paso de maquinaria pesada y un riesgo permanente de accidentes. La inconformidad crece al mismo ritmo que la devastación ambiental.
Lo más grave: las autoridades ya están enteradas. Existen denuncias formales presentadas ante instancias como la Secretaría de Desarrollo Sustentable, la PROEPAOT e incluso el despacho del Ejecutivo estatal. Sin embargo, la actividad ilegal no solo continúa, sino que se desarrolla sin ningún tipo de intervención visible.
La omisión institucional es evidente. La falta de acciones concretas deja al descubierto un vacío de autoridad que favorece la impunidad y pone en entredicho la capacidad —o voluntad— de los gobiernos estatal y municipal para hacer cumplir la ley.
Este caso representa mucho más que una infracción administrativa: es un atentado directo contra el patrimonio ambiental de Nayarit. La destrucción avanza mientras las autoridades guardan silencio.
La pregunta es inevitable: ¿quién protege a quienes están devastando una zona natural protegida? ¿Hasta cuándo se permitirá que el saqueo continúe frente a los ojos de todos?
La ciudadanía exige respuestas inmediatas, sanciones ejemplares y la intervención urgente de las autoridades antes de que el daño sea irreversible. Porque en Xalisco, hoy, la ley ambiental parece no existir.

