Ciudad de México (RRC): Con una amplia mayoría de 396 votos a favor, la Cámara de Diputados aprobó una reforma que crea el llamado Certificado Laboral para la Agroexportación, un nuevo instrumento que, en teoría, garantizará que las empresas del sector cumplan con obligaciones laborales y de seguridad social. El dictamen ya fue turnado al Ejecutivo federal para su eventual publicación.
La modificación a la Ley Federal del Trabajo faculta a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social para emitir este certificado, que será requisito para acreditar que los productos agroalimentarios destinados a exportación cumplen con estándares mínimos en condiciones laborales y respeto a los derechos de los trabajadores.
Además, el paquete legislativo incluye cambios a la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y a la Ley de Comercio Exterior, incorporando criterios ambientales que buscan asegurar que la producción agroexportadora esté libre de prácticas que afecten ecosistemas forestales.
Sin embargo, detrás del discurso legislativo, persiste una realidad preocupante: el campo mexicano continúa siendo uno de los sectores con mayores rezagos en materia laboral. Durante el debate, los propios legisladores reconocieron que la mayoría de los trabajadores agrícolas carece de prestaciones básicas, acceso a servicios de salud y protección ante riesgos laborales.
El nuevo certificado pretende funcionar como un filtro para garantizar que las empresas exportadoras cumplan con estándares tanto laborales como ambientales en toda la cadena productiva. No obstante, especialistas advierten que su eficacia dependerá de la capacidad real de supervisión y de evitar que se convierta en un trámite más sin impacto tangible.
La reforma llega en un contexto de presión internacional, donde mercados globales exigen cada vez más productos con trazabilidad social y ambiental. Aun así, la interrogante permanece: ¿será suficiente un documento para transformar las condiciones históricamente precarias del campo mexicano?
Por ahora, la responsabilidad recae en el Ejecutivo federal, que deberá publicar y reglamentar la reforma. Mientras tanto, miles de jornaleros siguen esperando que las promesas legislativas se traduzcan en derechos reales y no en simples certificados.

