Por Ricardo Reyes.
Tepic, Nayarit – 12 de abril de 2026
En un nuevo acto de propaganda municipal, la presidenta municipal Geraldine Ponce anunció el “reencarpetado” de varias calles de Tepic, presentándolo como una gran obra de infraestructura que supuestamente transforma la ciudad. Sin embargo, vecinos y conductores que han transitado por las vialidades intervenidas describen una realidad muy distinta: se trata apenas de un ligero baño de petróleo con chapopote, un parche superficial que no resuelve los problemas estructurales del pavimento.

Según reportes ciudadanos recurrentes en colonias como San Juan, Unidad Obrera, Lagos del Country y otras zonas de la capital nayarita, las supuestas rehabilitaciones consisten en aplicar una delgada capa de asfalto o emulsión sobre baches existentes, sin realizar un fresado adecuado, base correcta ni compactación profunda. El resultado es predecible y frustrante: a las pocas semanas —o incluso días— las lluvias, el tráfico y el paso del tiempo hacen que el “nuevo” pavimento se agriete, se levante o vuelva a hundirse, dejando los mismos hoyos o creando otros peores.
“Es puro maquillaje. Le echan chapopote caliente encima y ya. En cuanto cae un aguacero o pasa un camión pesado, todo se va al carajo otra vez”, comentó un taxista que circula diariamente por avenidas como Insurgentes y Miguel Lebrija, donde recientemente se presumieron trabajos de renivelación.

Pese a que la alcaldía ha destacado en redes sociales y comunicados oficiales el avance de cientos de kilómetros de calles “rehabilitadas” durante su gestión —incluso comparándolos favorablemente con administraciones anteriores—, la percepción en las calles es otra. Muchos tepicenses señalan que estas intervenciones son parches temporales disfrazados de obra mayor, que no garantizan durabilidad ni seguridad vial. Daños en vehículos por baches siguen siendo una queja constante, y los reportes a través de aplicaciones como “Click por Tepic” o el antiguo BacheTel no logran ocultar la falta de soluciones definitivas.
Mientras la presidenta municipal posa para fotos y videos supervisando el “arranque” de estas acciones, miles de automovilistas, motociclistas y peatones continúan sorteando peligros en vialidades que, en lugar de mejorar, parecen mantenerse en un ciclo eterno de deterioro rápido y anuncios triunfalistas.
Esta situación no solo afecta la movilidad diaria y genera costos extras a los ciudadanos por reparaciones de llantas, suspensiones y alineaciones, sino que también cuestiona la eficiencia del gasto público: ¿cuánto dinero se invierte en estos “baños de chapopote” que requieren repetirse constantemente en vez de ejecutar obras de fondo con materiales y técnicas adecuadas?
Los tepicenses exigen pavimentación real, no más cosmética electoral. Mientras tanto, el “reencarpetado” anunciado por Geraldine Ponce se diluye bajo el sol nayarita como otro ejemplo de promesas que se derriten con la primera lluvia.

