Por Carlos Hartig.
La pesca en Nayarit no atraviesa una crisis accidental; está siendo ejecutada por un triunvirato de negligencia compuesto por el Gobierno Federal, el Gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero y un Congreso del Estado que actúa como verdugo de su propio pueblo. Juan de Dios Fernández, presidente de la Federación Ribereña, denunció un escenario apocalíptico: la producción de camarón se hundió de un promedio histórico de 5,500 toneladas a una cifra de miseria de apenas 600 toneladas. Este desplome del 90% es el resultado de una política criminal que prefirió el «copy-paste» legislativo y la burocracia de aire acondicionado sobre el dragado urgente de los esteros, hoy asfixiados por el lodo y la desidia oficial.
La investigación revela una farsa presupuestal orquestada desde el Poder Legislativo. Bajo la Comisión de Asuntos Pesqueros que preside Rodolfo Gómez Tadeo, los diputados —tildados por el sector como «borreguitos» y «burros enzapatados»— hundieron la actividad al negarse a etiquetar recursos reales para infraestructura. En lugar de rescatar los canales de Cuautla y Agua Brava, la legislatura de MORENA se limitó a plagiar leyes de otros estados, entregando una normativa «muerta» que incluso busca arrebatarle el derecho al voto a los pescadores en el Consejo Estatal. «Es una legislatura sin esencia que legisla para el patrón, no para el pescador», sentenció Fernández.
La responsabilidad del Gobernador Navarro es absoluta en este naufragio financiero. Su administración ha reducido la Subsecretaría de Pesca a un elefante blanco con un presupuesto «tabaquístico» de apenas 16 millones de pesos, dinero que se pulveriza en pagar favores políticos y nóminas de funcionarios ineptos. Resulta incomprensible que, teniendo en casa a la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) y a la Escuela Nacional de Ingeniería Pesquera (ENIP), el Ejecutivo haya bloqueado convenios de investigación y vigilancia técnica con estos expertos locales, prefiriendo la ignorancia técnica para ocultar que los esteros se están muriendo por falta de obras hidráulicas que los académicos han urgido por años.
A nivel federal, la CONAPESCA ha actuado como el sicario económico del sector, eliminando 23 programas clave de fomento y sustitución de motores. Para «tapar el ojo al macho», la Federación presume el programa Bienpesca: una «limosna institucional» de 8,000 pesos anuales que se traduce en la insultante cifra de 22 pesos diarios por familia. Fernández denunció que este apoyo es una farsa doble, pues miles de pescadores reales han sido excluidos de un padrón estancado y manipulado, mientras el Gobierno Federal se lava las manos ante el colapso de la zafra de camarón más pobre de la historia moderna de Nayarit.
El colapso científico es la estocada de gracia coordinada entre Federación y Estado. Con recortes de 850 millones de pesos al IMIPAS, no hay investigación de campo; las vedas se imponen de forma acéfala y por decreto de oficina, ignorando los protocolos de investigación que la UAN y la Escuela Nacional de Ingeniería Pesquera podrían ejecutar con precisión regional. Esta ceguera técnica, solapada por el Gobierno de Navarro, ha destruido los ciclos de reproducción, convirtiendo la pesca en una actividad inviable que solo sirve para justificar los sueldos de burócratas que legislan desde el desconocimiento total de los ciclos biológicos estuarinos.
El panorama social es de una tensión explosiva, contenida por un aparato estatal que recurre al terrorismo institucional. El dirigente denunció que cualquier exigencia de presupuesto real, actualización del padrón de Bienpesca o integración de la academia en la toma de decisiones es respondida con la amenaza de «carpetas de investigación» fabricadas desde el poder para amordazar la disidencia. Esta política del garrote, sumada a un Congreso sin asesores expertos y una CONAPESCA ausente, ha forzado a los productores a una resistencia desesperada frente a una administración que califican de «insensible, sorda y autoritaria».
Finalmente, la zafra de 600 toneladas es el veredicto irrefutable del fracaso de este gobierno. Los 8,000 pesos anuales de Bienpesca pasarán a la historia no como un apoyo social, sino como el precio que el Triunvirato del Poder le puso al exterminio de una identidad ancestral. Si no hay una rectificación inmediata que incluya presupuesto real para dragado, limpieza de esteros y una ley auténtica avalada por la UAN y la ENIP, la historia registrará al Gobernador, sus diputados «borregos» y a la Federación como los autores intelectuales del entierro de la pesca nayarita. «Ocupamos hechos tangibles, no politiquería de escritorio que solo genera hambre», concluyó Fernández.

