Por Ricardo Reyes.
En un mensaje cargado de adulación y elogios desmedidos, el regidor Óscar Medina López publicó en sus redes una felicitación a la presidenta municipal de Tepic, Geraldine Ponce, con motivo de su cumpleaños, destacando su “corazón genuino”, su “entrega” y su “visión sin límites” para el estado.
“Muchas felicidades, Presidenta Geraldine Ponce. Hoy celebro no solo tu cumpleaños, sino la gran persona, amiga y líder que eres”, escribió Medina López, quien aseguró haber coincidido con ella “desde hace tiempo” y conocer de cerca su compromiso con “nuestra gente”. El regidor llegó incluso a afirmar que Ponce “inspira, transforma y deja huella”, y que “lo mejor aún está por venir” porque su “capacidad, visión y amor por nuestro Estado no tienen límites”.
El texto concluye con agradecimientos por la “amistad” y “confianza”, y deseos de “salud, felicidad y muchos éxitos más”.
Sin embargo, este tipo de mensajes empalagosos contrastan con las críticas recurrentes que ha enfrentado tanto la administración de Ponce como el propio Medina López. La alcaldesa ha sido señalada en diversas ocasiones por presuntos casos de nepotismo, gastos ostentosos (como relojes y pulseras de lujo) y un estilo de gestión más enfocado en la imagen y los recorridos proselitistas que en resolver problemas estructurales de Tepic, como el agua, la seguridad y los servicios públicos.
Por su parte, Óscar Medina López ha sido acusado de oportunismo político. Antiguo panista que fue relevado temporalmente junto a otro funcionario durante la gestión de Ponce, ha sido señalado por “solapar” irregularidades, como el caso de una supuesta “aviadora” relacionada con su familia, y posteriormente recompensado con cargos. En fechas recientes, ha sido calificado como “morenista oportunista” que “finge caminar colonias” solo cuando percibe posibilidades de ascenso o “huele el hueso” de un posible hueso político mayor.
Este tipo de felicitaciones públicas, llenas de superlativos y promesas de lealtad, suelen formar parte del ritual de la política local: un intercambio de favores y lealtades que poco tiene que ver con resultados concretos para la ciudadanía. Mientras Medina López celebra la “huella” de Ponce, muchos tepiqueños siguen esperando mejoras reales en una ciudad que, pese a los discursos inspiradores, enfrenta los mismos rezagos de siempre.
En tiempos donde la cercanía al poder parece valer más que la rendición de cuentas, mensajes como este solo refuerzan la percepción de una clase política más preocupada por mantener redes de amistad y apoyo mutuo que por transformar de verdad el municipio.
¿Lo mejor está por venir, como asegura Medina? Por ahora, las evidencias apuntan más a continuidad de lo mismo.

