Con una oferta que superó las mil vacantes y la alianza de 30 empresas, la Feria Nacional de Empleo para las Mujeres se consolidó como el único motor real de autonomía financiera en el estado. Mientras la dirección de Gilberto Sanabria entrega resultados medibles en vinculación y salarios dignos, la gestión de la titular del Instituto De La Mujer Nayarita, Margarita Moran, (IMN) se hunde en la irrelevancia, limitándose a la retórica de escritorio mientras las nayaritas enfrentan solas la brecha salarial.

Por Carlos Hartig.
Bajo la conducción del contador Gilberto Sanabria, titular del Servicio Nacional de Empleo (SNE) en Nayarit, la feria demostró que la vinculación efectiva es posible cuando hay voluntad técnica. El funcionario encabezó la jornada que reunió a consorcios como Alpera, Megacable y el sector hotelero de élite, logrando colocar perfiles de contaduría, psicología y derecho en puestos con sueldos que alcanzan los 23,000 pesos mensuales, garantizando seguridad social y estabilidad en un mercado cada vez más exigente.
Sin embargo, el dinamismo de Sanabria deja al descubierto la parálisis institucional de la titular del Instituto de la Mujer. Es inaceptable que, mientras el SNE recorre los municipios para ofrecer empleo, el IMN no haya sido capaz de aterrizar una sola política pública que acompañe a la mujer trabajadora. La falta de un sistema estatal de cuidados, la ausencia de guarderías para quienes aceptan estas vacantes y la nula gestión de apoyos para emprendedoras, convierten al Instituto en una figura decorativa que gasta presupuesto sin incidir en el índice de violencia económica que asfixia a la entidad.
Sanabria fue claro al señalar los retos estructurales, como el alto costo de la vivienda en zonas turísticas. Pero a diferencia del silencio administrativo que impera en el IMN, el titular del Empleo ha gestionado de forma directa con la iniciativa privada esquemas de transporte, becas y hospedaje temporal. Esta proactividad de Sanabria humilla la gestión de una oficina de género que ha fallado incluso en lo más básico: ser el puente para que las mujeres puedan sostener sus empleos en condiciones de vida dignas.
El éxito de estas convocatorias —con nueve ferias nacionales anuales y eventos permanentes— es producto de la visión de resultados que Sanabria ejecuta por instrucción directa del gobernador. No obstante, esta eficiencia subraya una verdad incómoda: el SNE está haciendo el trabajo que le correspondería al Instituto de la Mujer en términos de empoderamiento real. La titular del IMN ha reducido su gestión a la firma de convenios de papel, mientras que la verdadera «perspectiva de género» se ve reflejada en las nóminas y contratos que Sanabria logra concretar para las familias nayaritas.
Finalmente, la jornada cerró con una afluencia masiva, reafirmando que las mujeres buscan oportunidades, no discursos. Gilberto Sanabria reiteró su compromiso de no bajar el ritmo en la capital ni en los municipios, demostrando que en la administración pública la eficacia se mide en empleos creados, no en fotos de redes sociales. Hoy, el SNE marca el rumbo del desarrollo, mientras la ciudadanía sigue esperando que el Instituto Nayarita de las Mujeres finalmente justifique su presupuesto con acciones que trasciendan las paredes de sus oficinas.

