Por Ricardo Reyes.
Lo que fue presentado como un nuevo avance en infraestructura para la capital nayarita, terminó evidenciando una estrategia repetitiva de promoción política sin claridad en los resultados. El regidor Oscar Medina acompañó a la presidenta municipal Geraldine Ponce en el arranque de una obra en la colonia Hermosa Provincia, en medio de discursos optimistas que contrastan con la percepción de rezago en diversas zonas de la ciudad.
Aunque las autoridades insisten en que estas acciones “transforman” las colonias, habitantes señalan que muchos proyectos anunciados anteriormente presentan retrasos, deficiencias o simplemente no han cumplido con las expectativas prometidas. La constante narrativa de “gobierno cercano” ha sido cuestionada por ciudadanos que aseguran no ver reflejado ese compromiso en soluciones concretas a problemas como servicios públicos deficientes, inseguridad y falta de mantenimiento urbano.
El evento, más cercano a un acto protocolario que a un ejercicio de rendición de cuentas, refuerza la percepción de que los arranques de obra se utilizan como herramientas de posicionamiento político. Las declaraciones de Oscar Medina, en las que reconoce el liderazgo de la alcaldesa, han sido interpretadas por críticos como parte de una narrativa oficialista que evita abordar las carencias estructurales del municipio.
Mientras tanto, sectores de la ciudadanía exigen mayor transparencia: costos reales de las obras, tiempos de ejecución verificables y mecanismos de evaluación que permitan medir el impacto de estos proyectos más allá de los discursos. Sin estos elementos, los “avances” continúan generando más dudas que certezas en un Tepic que sigue esperando resultados tangibles.

