Por Carlos Hartig.
A un mes de la desaparición del militar Ismael Álvarez Partida, de 24 años, la investigación ha escalado hasta las altas esferas del Ejército Mexicano en la entidad. Ismael, adscrito al 86/o Batallón de Infantería, fue visto por última vez el 24 de febrero de 2026 tras concluir su servicio. Su desaparición ocurrió en un contexto de extrema violencia en el norte del estado, apenas días después de operativos federales de alto impacto en regiones colindantes, lo que ha alimentado las sospechas de una posible represalia o «ajuste» interno relacionado con información sensible sobre nexos delictivos.
La atención pública se ha centrado en el General de Brigada D.E.M. Guillermo Arellano Morales, actual Comandante de la 13/a Zona Militar en Tepic. Versiones difundidas por fuentes cercanas al caso y colectivos de búsqueda señalan presuntos vínculos de este mando con la facción criminal conocida como «Los MZ». Estas acusaciones sugieren que el General Arellano Morales, quien asumió el mando en Nayarit con la consigna de reducir la violencia, podría estar bajo investigación de inteligencia federal por permitir la operatividad del grupo delictivo en la zona de Acaponeta y Tecuala, áreas donde Ismael Álvarez realizaba labores de patrullaje.

En las últimas 48 horas, la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) ha mantenido un hermetismo casi total respecto al paradero del soldado. Sin embargo, reportes internos indican un movimiento inusual de supervisión por parte de la Comandancia del Ejército Mexicano y la Inspección General, lo que se interpreta como una auditoría de control hacia el mando de la zona. Hasta el momento, no se ha oficializado un relevo de mando para el General Arellano, pero su ausencia en eventos públicos recientes en la capital nayarita ha reforzado la tesis de que se encuentra bajo escrutinio por las omisiones en la búsqueda de su propio subordinado.
La Fiscalía General del Estado de Nayarit, encabezada por la fiscal Ludmila Heredia, mantiene activa la ficha de búsqueda, pero la familia de la víctima denuncia que el 86/o Batallón de Infantería no ha proporcionado los registros de geolocalización ni las bitácoras de salida completas del día de los hechos. «Ismael no es solo un número de expediente; es un padre y un soldado que servía a su país, y parece que su propia institución le ha dado la espalda», declararon familiares, quienes exigen que el General Arellano Morales responda por la seguridad de sus tropas.
Mientras la incertidumbre crece, la presencia de fuerzas federales y de la Guardia Nacional se ha intensificado en el norte de Nayarit, operando de manera independiente a la 13/a Zona Militar. Este distanciamiento operativo sugiere una fractura en la confianza hacia el mando local. La sociedad civil y organizaciones de derechos humanos hacen un llamado urgente al Secretario de la Defensa para que se esclarezca si existe una protección institucional hacia el General señalado y, sobre todo, para que se entreguen respuestas claras sobre el destino de Ismael Álvarez Partida.

