Ciudad de México (RRC): En un evento cargado de pompa en la capital del país, el gobernador de Nayarit, Miguel Ángel Navarro Quintero, presentó el llamado Fondo Soberano Nuevo Nayarit (FOSONN), acompañado de su esposa, la presidenta del DIF estatal, doctora Beatriz Estrada Martínez, y un grupo de funcionarios y consultores. Lo que el mandatario promociona como una “nueva etapa de desarrollo” y un mecanismo para “ordenar activos” y atraer inversión privada, ha sido duramente cuestionado por organizaciones y medios independientes que lo señalan como una cortina de humo para legitimar despojos masivos de tierras en la codiciada Riviera Nayarit.

Según la narrativa oficial, el FOSONN busca transformar el patrimonio estatal —principalmente terrenos recuperados mediante el controvertido “Megaoperativo Nuevo Nayarit”— en proyectos productivos con “certeza jurídica” y participación privada. Se promete destinar el 18% de las utilidades al “bienestar” de la población, con 51% para obra pública y ahorro infantil, y 49% a cuentas individuales de trabajadores estatales. Sin embargo, investigaciones periodísticas, como la publicada por Revista Proceso, revelan un panorama mucho más oscuro: el fondo sería el destino final de cientos de hectáreas de alto valor turístico obtenidas mediante amedrentamientos, extorsiones institucionales, carpetas de investigación fabricadas y órdenes de aprehensión arbitrarias contra propietarios y ejidatarios.

El modelo, que involucra a privados bajo “reglas claras” (según el discurso oficial), ha sido criticado por su opacidad y por servir como vehículo para transferir riqueza costera a manos de inversionistas allegados al poder, en lugar de garantizar un verdadero beneficio público. El socio director de RW Consulting y administrador del fondo, Mauricio Jorge Rioseco Orihuela, alabó el “liderazgo” del gobernador y el respaldo legislativo, mientras que la presidenta de la Junta Directiva del Fondo de Ahorro, Maribel Lares Coronado, presumió un rendimiento del 18.18% en enero, superior a CETES e inflación. No obstante, estas cifras contrastan con denuncias que advierten riesgos de mal uso futuro y concentración de poder en un pequeño grupo.

Mientras el gobierno celebra un supuesto “modelo financiero moderno” y “estabilidad a largo plazo”, voces críticas advierten que el FOSONN podría consolidar un esquema de economía mixta opaca que, lejos de proteger a las familias nayaritas, perpetúa prácticas de despojo disfrazadas de desarrollo. Los nayaritas esperan respuestas claras: ¿realmente se traducirán estos “proyectos productivos” en bienestar tangible, o solo enriquecerán a unos cuantos bajo el manto de un fondo soberano?

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