¡ESCÁNDALO EN LOMAS DE LA CRUZ! Navarro Quintero llega tarde con parches a escuela que agonizaba por años de abandono.

Por Ricardo Reyes.

En un intento desesperado por aparentar compromiso con la educación, el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero se presentó en la primaria Francisco Villegas Loera, ubicada en la marginada colonia Lomas de la Cruz, para posar frente a unas cuantas mejoras cosméticas mientras la comunidad escolar lleva décadas sufriendo condiciones indignas.

El mandatario recorrió el plantel escuchando —supuestamente— las quejas de alumnos, maestras y maestros, pero solo después de que el deterioro ya era insostenible: techos que gotereaban en temporada de lluvias, salones convertidos en hornos durante el calor nayarita sin ventilación adecuada y constantes apagones que interrumpían clases por una red eléctrica obsoleta y colapsada.

Tras años de promesas incumplidas y negligencia oficial, ahora el gobernador anuncia —con bombos y platillos— obras de impermeabilización, rehabilitación del área de desayunadores, entrega de mobiliario nuevo, pintarrones y hasta la instalación de aires acondicionados. Sin embargo, lo más revelador es su “compromiso” de cambiar la red eléctrica… una necesidad básica que debió atenderse hace mucho tiempo y que solo surge ahora como reacción tardía ante las quejas directas.

Navarro Quintero se atrevió a declarar que “escuchar a las niñas y niños reafirma la importancia de la educación como prioridad”, pero la realidad grita lo contrario: ¿dónde estuvo esa prioridad cuando los pequeños estudiaban bajo goteras, sudando en salones sin ventilación o a oscuras por fallos eléctricos recurrentes?

Mientras el gobernador posa para la foto oficial y habla de “fortalecer condiciones de aprendizaje”, muchas familias de Lomas de la Cruz se preguntan: ¿cuántos años más tuvieron que pasar para que un plantel educativo dejara de ser un lugar de sufrimiento? Estas “mejoras” no son logros; son parches tardíos a un abandono sistemático que el actual gobierno heredó y tardó demasiado en atender.

La educación en Nayarit no puede seguir siendo un show mediático de última hora. Los niños de la Francisco Villegas Loera —y de muchas otras escuelas— merecen planteles dignos desde el primer día, no migajas cuando el deterioro ya es insoportable.

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