Coyotaje y sobreoferta hunden el precio del agave: productores de Nayarit pactan con tequileras para sobrevivir.

Por Carlos Hartig.

La agroindustria del agave en Nayarit enfrenta una de sus peores crisis debido a una sobreoferta desmedida provocada por inversionistas ajenos al campo. José Ramón Parra, representante del sector, reveló que la ambición de personas externas disparó la superficie plantada en el estado de 7,000 a 37,000 hectáreas, saturando el mercado y desplomando los precios. Mientras que a los productores tradicionales se les busca garantizar un pago de entre 6 y 9 pesos por kilo, los intermediarios o «coyotes» están pagando apenas un peso por kilo a quienes incursionaron en el cultivo sin experiencia previa.

Para frenar el impacto en las familias campesinas históricas, se ha implementado un acuerdo estratégico con la Cámara Nacional de la Industria Tequilera (CNIT) y el Consejo Regulador del Tequila (CRT). Este pacto opera a través de una plataforma digital que vincula directamente al agricultor con las fábricas, eliminando a los intermediarios que históricamente han lucrado con la necesidad del productor. El objetivo es asegurar utilidades mínimas a los 331 productores tradicionales registrados en la entidad, quienes hoy conviven con más de 3,000 nuevos agaveros surgidos al calor del «boom» previo.

El desorden en la industria es evidente: en 2018 existían 5,600 productores en toda la zona de denominación de origen, cifra que se disparó a 43,000 participantes, la mayoría de ellos inversionistas. Parra señaló que este crecimiento sin planeación ha dejado a la cadena productiva vulnerable ante «vividores», que incluyen desde transportistas abusivos hasta delincuentes y políticos. Denunció que algunos actores políticos intentan utilizar la crisis con fines electorales, promoviendo manifestaciones y bloqueos que entorpecen el desarrollo normal de esta industria emblemática.

La solución a largo plazo, según el representante, radica en el establecimiento de contratos de cultivo por acuerdo con la industria. Este esquema permitiría una mejor planeación de la oferta y la demanda, otorgando la «mayor certeza» tanto al campesino como a las empresas tequileras. «El orden es lo único que evitará que este tipo de crisis se repitan», enfatizó Parra, subrayando que la estabilidad de los precios depende directamente de una regulación más estricta sobre quiénes y cuánto pueden sembrar.

Finalmente, el sector hizo un llamado a las autoridades para limpiar la cadena de valor de las extorsiones y abusos que han surgido en municipios clave. A pesar de que el agave sigue siendo un cultivo redituable en esencia, la presencia de coyotes y la politización del conflicto amenazan con asfixiar a los pequeños productores de Nayarit, quienes exigen que el respaldo del Sistema Producto Agave Tequila se traduzca en una vigilancia efectiva de los acuerdos comerciales ya firmados.

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