San Blas, Nayarit (RRC): El boulevard Matanchén en San Blas, Nayarit, se ha convertido en uno de los tramos viales más peligrosos del estado en los últimos meses, con una serie de accidentes fatales que ponen en duda la efectividad real de las acciones anunciadas por el Gobierno estatal.
A pesar del comunicado oficial emitido por la Secretaría de Movilidad, en el que se presume un «operativo de vigilancia, prevención y concientización» ordenado por el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, la realidad en la zona dista mucho de reflejar avances concretos en materia de seguridad vial. En las últimas semanas y meses se han registrado múltiples choques graves, varios de ellos con saldo mortal.
Solo en enero de 2026, al menos dos accidentes cobraron la vida de motociclistas que impactaron contra vehículos mayores en el mismo boulevard, incluyendo un caso donde una camioneta estuvo involucrada y otro donde se presume la participación de un conductor en estado de ebriedad que huyó del lugar tras provocar una doble muerte. En octubre de 2025, otro choque por alcance dejó una persona fallecida y dos más graves frente a una escuela de ingeniería en la zona. Estos hechos se suman a un patrón preocupante de incidentes en el tramo, donde la alta velocidad, la falta de respeto a señalamientos y el uso inadecuado del cinturón de seguridad —precisamente los aspectos que dice combatir el operativo— siguen cobrando vidas.
Mientras el Gobierno estatal refrenda su «compromiso con una movilidad segura y responsable», vecinos y usuarios de la vía reportan que el boulevard Matanchén arrastra problemas crónicos: tramos con hundimientos que han requerido reparaciones recientes, trabajos de reencarpetado que generan pasos alternos y tráfico lento, fugas de agua que han obligado a cierres temporales, y una infraestructura que no parece haber mejorado sustancialmente pese a anuncios previos de rehabilitación.
El operativo anunciado —centrado en promover el uso del cinturón, respeto a límites de velocidad y señalamientos— parece más una respuesta reactiva y cosmética que una estrategia integral. No se mencionan medidas estructurales como instalación de reductores de velocidad permanentes, mejoramiento de la iluminación, señalización deficiente o campañas de mayor alcance que vayan más allá de la presencia esporádica de agentes.
En un contexto donde Nayarit ha enfrentado periodos de alta inestabilidad vial y carretera (incluyendo bloqueos y violencia en tramos federales durante febrero de 2026), la insistencia en comunicados optimistas contrasta con la percepción ciudadana de que las acciones preventivas llegan tarde o son insuficientes. Las familias de San Blas siguen transitando por un boulevard donde el riesgo de perder la vida en un accidente vial permanece latente, pese a las «instrucciones del gobernador».
Hasta que no se traduzcan en resultados tangibles —reducción efectiva de accidentes fatales, infraestructura adecuada y sanciones consistentes—, frases como «fortalecer la seguridad vial» y «proteger a habitantes, familias y jóvenes» suenan más a promesa incumplida que a realidad en el boulevard Matanchén.
