Tepic, Nayarit (RRC): En medio de una de las peores oleadas de violencia que ha sufrido Nayarit en años recientes, el gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero optó por lanzar un mensaje que ha generado indignación y desconcierto entre la población: «Hoy más que nunca, la responsabilidad también se ejerce desde el celular».
En sus declaraciones, el mandatario enfatizó que compartir información sin verificar puede «afectar la tranquilidad de muchas familias» y llamó a la ciudadanía a revisar fuentes y acudir a canales oficiales antes de reenviar mensajes. Reiteró que «cuidar lo que se difunde es una manera de proteger la estabilidad y la paz en el estado».
Sin embargo, el mensaje llega en el peor momento posible. Apenas días atrás, Nayarit vivió jornadas de terror tras el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, «El Mencho», líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. La respuesta criminal incluyó narcobloqueos, quema de al menos 171 vehículos, enfrentamientos armados, suspensión inmediata de clases en todos los niveles educativos y recomendaciones oficiales de no salir de casa. Municipios enteros quedaron paralizados, comercios cerrados y calles desiertas por miedo a hombres armados que bajaban a civiles de sus autos para incendiarlos.
Ante esta crisis de seguridad que afectó a nueve o más municipios y obligó a evacuaciones —incluido el traslado de 51 personas (entre ellas menores y mujeres) por la Secretaría de Marina—, el gobernador parece haber encontrado como prioridad principal combatir los rumores en WhatsApp en lugar de explicar el fracaso en contener la infiltración de la violencia del crimen organizado desde estados vecinos.
Críticos señalan la ironía: mientras Navarro Quintero urge a la población a «detenerse un momento» antes de compartir un mensaje no verificado, su administración enfrenta señalamientos de opacidad, citatorios a periodistas y columnistas por críticas a presuntos actos de corrupción —como el comodato del estadio Coloso del Pacífico— y acusaciones de hostigamiento político. Todo ello en un contexto donde la verdadera amenaza no son los memes o cadenas virales, sino las columnas de humo en las carreteras, los negocios incendiados y el pánico generalizado.
La ciudadanía nayarita, que ha visto cancelarse ferias, festivales y actividades cotidianas por la incontrolable delincuencia, recibe con escepticismo —cuando no con enojo— este llamado a la autocensura digital. En un estado donde la paz real se tambalea por balaceras y bloqueos, muchos consideran que la «responsabilidad desde el celular» suena más a distractor que a solución.
Mientras tanto, las familias siguen esperando respuestas concretas sobre cómo se recuperará la tranquilidad que, según el gobernador, tanto hay que proteger… pero que parece cada vez más lejana.
