«Protegemos la vida, no el sacrificio»: Sheinbaum fulmina la narrativa de muerte del diputado Sánchez González.

Por Carlos Hartig.

En una de las confrontaciones ideológicas más ríspidas dentro de la coalición de gobierno, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó de forma tajante la postura del diputado federal José Luis Sánchez González (PT), quien afirmó que la muerte de mexicanos es un costo necesario para la paz. Ante la frase del legislador —“si hay necesidad de pagar con la vida de algunos mexicanos… que así sea”—, la mandataria respondió con una sentencia de control de daños: «Nuestro objetivo es proteger la vida, la estabilidad y la seguridad de las personas», desmarcando a su administración de cualquier visión que normalice la violencia.

La mandataria aprovechó su conferencia matutina del jueves 26 para fijar una postura ética frente a la crisis desatada por el operativo contra el CJNG. Mientras el diputado pretendía justificar las bajas como una cuota estratégica, Sheinbaum fue contundente: «Nadie hubiera querido que hubiera vidas en juego, nadie. No es algo que uno busque». Con estas palabras, la Presidenta no solo desautorizó al aliado petista, sino que recordó que, bajo su mando, el Estado no ve a los caídos como números de una estadística bélica, sino como una tragedia humana que exige apoyo total a las familias.

El momento de mayor tensión ocurrió cuando Sheinbaum comparó la retórica de Sánchez González con el periodo más cuestionado de la historia reciente de México. «Esta idea de que no importa, siempre hay daños colaterales, eso es lo que decía Calderón, no», sentenció la jefa del Ejecutivo. Al trazar este paralelismo, La Presidenta envió un mensaje directo al Congreso: su gobierno no permitirá que se reviva la lógica de guerra donde la muerte de agentes y civiles era aceptada como un resultado premeditado en la estrategia de seguridad nacional.

Sobre la responsabilidad política del legislador, quien representa al Distrito 13 de Jalisco, la Presidenta evitó fungir como censora pero apeló al veredicto social. «Uno no puede estar de censor de lo que dice cada quien, cada quien es responsable de sus palabras y la gente juzga», afirmó, dejando al diputado Sánchez González expuesto ante una ciudadanía que hoy cuestiona tanto su discurso como su historial de inasistencias en San Lázaro. Para la mandataria, la captura de objetivos criminales no es un «cheque en blanco» para el derramamiento de sangre.

Finalmente, Sheinbaum reiteró que la prioridad de su estrategia, operada por el secretario Omar García Harfuch, es la inteligencia sobre la fuerza bruta. Al concluir que «lo que hay que hacer es apoyar a las familias» de los 25 elementos de la Guardia Nacional y civiles fallecidos, la Presidenta cerró la puerta a la narrativa de la «paz pagada con sangre», reafirmando que su gobierno buscará la pacificación del país sin convertir el territorio nacional en un campo de batalla de resultados fatales «aceptables».

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