Saltillo, Coahuila (RRC): Por primera vez en años recientes, el estado de Coahuila vivirá una elección para renovar su Congreso local sin la tradicional coalición entre el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), una fórmula que había sido clave para mantener el control opositor en varios procesos electorales previos.
El proceso electoral 2025-2026, iniciado formalmente en noviembre de 2025 por el Instituto Electoral de Coahuila (IEC), culminará el 7 de junio de 2026 con la renovación de 25 diputaciones locales (16 de mayoría relativa y 9 de representación proporcional). Se trata de la única elección estatal en el país durante este año, lo que concentra la atención política nacional en Coahuila, bastión histórico del PRI y último estado que mantiene una gubernatura priista de manera ininterrumpida desde 1929.
La ruptura de la alianza PAN-PRI responde principalmente a la decisión de la dirigencia nacional del PAN, encabezada por Jorge Romero, que en octubre de 2025 anunció el fin de las coaliciones partidistas y una «ruptura definitiva» con el PRI como parte de un relanzamiento del partido blanquiazul. Aunque la dirigencia estatal panista, liderada por Elisa Maldonado Luna, ha insistido en mantener la fórmula que funcionó en elecciones pasadas —como la de 2023, donde la coalición PRI-PAN-PRD arrasó en los 16 distritos de mayoría y llevó a Manolo Jiménez Salinas a la gubernatura—, la línea nacional se ha impuesto.
Este quiebre llega en uno de los peores momentos para el PAN en Coahuila. Desde 2018, el partido ha experimentado un decrecimiento electoral significativo. En la elección de gobernador de 2023, el PAN aportó solo alrededor del 6% de los votos dentro de la coalición, muy por debajo del 20% que se había pactado internamente. En las elecciones municipales de 2024, el PAN decidió ir solo tras desacuerdos por el reparto de candidaturas —especialmente en municipios clave como Torreón—, lo que resultó en un porcentaje de votación marginal, alrededor del 4% cuando competía en alianza, comparado con un 17% cuando participaba de forma independiente en algunos análisis previos.
Expertos y analistas locales coinciden en que esta decisión representa un riesgo alto para el PAN coahuilense, convertido ya en cuarta fuerza electoral en el estado. La fragmentación del voto opositor podría beneficiar al PRI, que se declara listo para competir solo o en eventuales alianzas con otros actores —como el partido local Unidad Democrática de Coahuila (UDC)— y que mantiene una estructura sólida, habiendo gobernado la mayoría de los municipios y conservado la gubernatura.
Por su parte, Morena y el Partido del Trabajo (PT) ya anunciaron su coalición para varios distritos, mientras que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) competirá sin alianzas. Movimiento Ciudadano y otros partidos locales completan un panorama fragmentado que podría redefinir el equilibrio de poderes en el Congreso local.
La elección de 2026 no solo definirá la composición del Legislativo coahuilense, sino que servirá como termómetro para el PAN en su intento de reconstruir su identidad propia, alejado de alianzas con el PRI. En un estado donde el voto útil opositor ha favorecido históricamente a la coalición tricolor-azul, el PAN apuesta ahora por demostrar que puede sobrevivir —y crecer— en solitario, aunque el contexto actual lo coloca en una posición vulnerable.
El registro de coaliciones concluyó en diciembre de 2025, y las precampañas ya están en marcha. Los siguientes meses serán decisivos para ver si esta ruptura marca el declive definitivo del PAN en Coahuila o, por el contrario, el inicio de su refundación.
