Ciudad de México (RRC): México escribió una nueva página en la historia del futbol mundial al convertirse en el primer país en albergar por tercera ocasión un partido inaugural de una Copa del Mundo, con el arranque oficial del Mundial FIFA 2026 en el emblemático Estadio Azteca.
Ante millones de espectadores en los cinco continentes, el país dio la bienvenida a la máxima justa deportiva con una ceremonia de apertura en la que se combinaron expresiones de la cultura mexicana, música y espectáculos audiovisuales, previo al encuentro entre la Selección Mexicana y su similar de Sudáfrica.
La edición 2026 del Mundial representa un hecho sin precedentes al ser organizada de manera conjunta por México, Estados Unidos y Canadá, además de convertirse en la primera Copa del Mundo con la participación de 48 selecciones nacionales y un total de 104 partidos.

La inauguración movilizó a miles de aficionados nacionales y extranjeros que arribaron a la capital del país para formar parte de un acontecimiento que trasciende el ámbito deportivo y coloca nuevamente a México bajo el escrutinio internacional.
Sin embargo, la magnitud del evento también puso a prueba la capacidad operativa de las autoridades federales y locales en materia de seguridad, movilidad y prestación de servicios. Largas filas, congestionamientos vehiculares y complicaciones en los accesos fueron parte de los desafíos registrados durante las primeras horas de la jornada, obligando al despliegue de amplios operativos para mantener el orden y garantizar el desarrollo del espectáculo.
En el terreno de juego, la Selección Mexicana asumió la responsabilidad y el privilegio de abrir la competencia, renovando la ilusión de millones de aficionados que esperan una actuación histórica del representativo nacional en una Copa del Mundo celebrada parcialmente en casa.
Más allá del resultado deportivo, la inauguración del Mundial FIFA 2026 representa una oportunidad para proyectar la imagen del país ante la comunidad internacional, mostrar su riqueza cultural y demostrar su capacidad de organización frente a uno de los eventos más importantes y observados del planeta.
Con el silbatazo inicial, México no sólo dio inicio a una nueva edición de la Copa del Mundo; también volvió a ocupar un lugar privilegiado en la memoria del futbol internacional, reafirmando su estrecho vínculo con el deporte que despierta las mayores pasiones a nivel global.

