Por Ricardo Reyes.
En una ciudad donde persisten reclamos por calles destrozadas, deficiencias en los servicios públicos, problemas de seguridad y colonias que denuncian abandono, el regidor Oscar Medina López optó por convertirse en uno de los principales promotores de la imagen de la presidenta municipal Geraldine Ponce.
Lejos de ejercer el papel de contrapeso y vigilancia que demanda su investidura como representante popular, Medina López elogió el «compromiso, cercanía y capacidad de gestión» de la alcaldesa, destacando las asambleas públicas que ésta encabeza en distintas demarcaciones del municipio.
Sin embargo, para numerosos ciudadanos, dichos encuentros han dejado de ser ejercicios genuinos de participación para convertirse en auténticos actos de promoción política financiados desde el poder. Eventos en los que abundan los aplausos, los discursos triunfalistas, las fotografías y la entrega de obsequios, pero donde escasean las respuestas concretas a los problemas que afectan diariamente a miles de familias tepicenses.
La estrategia de recorrer colonias para anunciar obras y soluciones no es nueva. Lo cuestionable es que muchos de esos compromisos se han repetido durante meses sin que exista claridad sobre su ejecución, costos, plazos de cumplimiento o mecanismos que permitan verificar si realmente fueron atendidos.
Mientras tanto, la ciudad continúa enfrentando rezagos evidentes. Habitantes de distintas zonas siguen denunciando fugas de agua, recolección irregular de basura, vialidades deterioradas, deficiente alumbrado público e inseguridad. La percepción de una administración más preocupada por construir una narrativa de cercanía que por resolver de fondo las demandas ciudadanas cobra cada vez más fuerza.
En este contexto, las declaraciones de Oscar Medina López también exhiben una preocupante renuncia a la función crítica que corresponde a un integrante del Cabildo. En lugar de cuestionar, exigir resultados o transparentar el desempeño gubernamental, el regidor decidió sumarse al discurso oficial y actuar como un vocero más de la administración municipal.
Porque gobernar no consiste en multiplicar eventos públicos ni repartir regalos bajo el reflector mediático. Gobernar implica rendir cuentas, asumir responsabilidades y ofrecer resultados medibles.
En Tepic, cada vez son más quienes se preguntan si las asambleas informativas son verdaderos espacios de solución ciudadana o simples escenarios de una campaña política que parece no terminar nunca, mientras los problemas reales siguen esperando atención.

