Por Ricardo Reyes.
La visita del gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero a la Escuela Primaria “Acaponeta” pretendía proyectar avances en materia educativa, pero terminó evidenciando el deterioro y las carencias que persisten en numerosos planteles del estado, donde alumnos y maestros continúan enfrentando problemas que debieron resolverse desde hace años.
Mientras el mandatario supervisaba la construcción de un domo con una inversión superior a los 2 millones de pesos, la comunidad escolar expuso una realidad menos favorable: equipos de aire acondicionado descompuestos, falta de mobiliario para estudiantes y docentes, deficiencias en los sanitarios, problemas de abastecimiento de agua y ausencia de espacios adecuados para resguardar materiales.
Los anuncios realizados por el gobernador durante su recorrido dejaron en evidencia que una escuela con más de 400 alumnos opera con necesidades básicas sin atender. La promesa de entregar nueve aires acondicionados, 100 sillas, cinco proyectores y 10 escritorios no representa una nueva conquista educativa, sino el reconocimiento implícito de un abandono que las autoridades permitieron durante años.

Resulta difícil hablar de transformación educativa cuando una institución pública aún requiere la intervención directa del gobernador para conseguir mobiliario elemental y garantizar condiciones mínimas de funcionamiento. Más preocupante aún es que la revisión de baños, aljibes y espacios para el personal docente apenas forme parte de compromisos futuros y no de acciones previamente ejecutadas.
La escena refleja una constante en la administración estatal: obras de impacto visual que generan fotografías y anuncios oficiales, mientras problemas estructurales continúan acumulándose en las escuelas. Un domo puede mejorar las actividades al aire libre, pero difícilmente compensa la falta de agua, el deterioro de los sanitarios o las altas temperaturas que enfrentan diariamente estudiantes y maestros.
Especialistas en educación han señalado reiteradamente que la calidad educativa depende primero de condiciones dignas dentro de las aulas. Sin embargo, en Nayarit siguen apareciendo planteles donde las necesidades más básicas se convierten en peticiones urgentes cada vez que una autoridad realiza una visita.
La gira del gobernador por el norte del estado terminó dejando una pregunta incómoda: si una de las escuelas más visibles del municipio requiere mobiliario, climatización y servicios básicos, ¿cuál es la situación real que enfrentan decenas de planteles alejados de los reflectores gubernamentales?
Más que una demostración de eficiencia, la visita a la Primaria “Acaponeta” exhibió las profundas deficiencias de un sistema educativo que continúa dependiendo de promesas, recorridos oficiales y soluciones de última hora para resolver problemas que debieron atenderse mucho antes.

