Por Carlos Hartig.
En la última sesión ordinaria del Cabildo de Bahía de Banderas, se encendieron los debates en torno al desarrollo económico local tras la aprobación del nuevo programa de apoyos directos y subsidios para comercios y emprendedores. Aunque la iniciativa, impulsada originalmente por el alcalde Héctor Santana García, fue recibida con optimismo por los integrantes del Ayuntamiento, la regidora por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), Carmen Valencia, puso el dedo en la llaga al señalar que las reglas de operación actuales resultan sumamente limitadas frente a la realidad del municipio. La edil, quien consolidó su regiduría gracias al voto de las familias comerciantes en la demarcación de San José del Valle —la zona con mayor densidad poblacional de la región—, asumió la representación de este sector para exigir una reestructuración financiera del proyecto.
El núcleo de la propuesta de Valencia radica en la evidente disparidad entre el padrón de beneficiarios potenciales y el techo presupuestal asignado para esta primera etapa, el cual se fijó en apenas un millón de pesos. De acuerdo con las estimaciones de la regidora, el municipio alberga un universo cercano a los 20 mil micro y pequeños negocios que dinamizan la economía diaria de las distintas localidades. Con los fondos asignados actualmente, el subsidio apenas lograría cubrir a un aproximado de 300 comerciantes, dejando fuera a más del 98% de los trabajadores independientes y emprendedores que enfrentan serias dificultades para mantener a flote sus inventarios y operaciones básicas en un entorno altamente competitivo.
La petición formal de la regidora del Partido Verde va dirigida directamente a la Tesorería Municipal, a la que ha solicitado un análisis técnico y financiero formal para concretar una ampliación presupuestal significativa en el corto plazo. Los argumentos presentados en el pleno resaltan que Bahía de Banderas destaca a nivel estatal e incluso nacional por su alta eficiencia en la recaudación fiscal y su sólida suficiencia presupuestaria, derivada principalmente de la actividad turística e inmobiliaria. Por ello, la fracción que respalda la iniciativa argumenta que el gobierno local cuenta con los márgenes de maniobra necesarios para transferir recursos adicionales hacia partidas de fomento económico sin desestabilizar las finanzas públicas.
El contexto económico de la región costera añade una presión particular sobre los pequeños empresarios locales. Bahía de Banderas se caracteriza por tener un costo de vida y de operación comercial considerablemente elevado en comparación con otras zonas de Nayarit, lo que reduce los márgenes de ganancia para las tiendas de abarrotes, los talleres y, de manera muy acentuada, los negocios dedicados a la preparación y venta de alimentos. Para estos establecimientos, contar con liquidez inmediata a través de créditos accesibles o subsidios directos no representa un lujo, sino la posibilidad real de surtir insumos, renovar herramientas de trabajo y garantizar el sustento de las miles de familias que dependen del autoempleo.
Finalmente, este posicionamiento reabre el debate sobre las prioridades de gasto en la administración pública local y la necesidad de descentralizar los apoyos para que no se concentren únicamente en las grandes cadenas turísticas. A nivel nacional, el pequeño comercio es responsable de generar aproximadamente el 80% de los empleos formales e informales, y paradójicamente es el sector que menos acceso tiene a estímulos fiscales o créditos de la banca tradicional. Con la intervención de Carmen Valencia en el Cabildo, se busca establecer un precedente para que los excedentes presupuestales del municipio se traduzcan en políticas públicas de fondo que fortalezcan el mercado interno desde sus bases más vulnerables.

