Por Ricardo Reyes.
El gas licuado de petróleo (LP), utilizado por alrededor de siete de cada diez hogares mexicanos para cocinar, calentar agua y diversas actividades domésticas, ha experimentado una de las etapas más volátiles de su historia reciente, marcada por incrementos acelerados, controles gubernamentales y una relativa estabilización durante los últimos meses.
Entre 2020 y 2022, el mercado enfrentó fuertes presiones derivadas de la recuperación económica posterior a la pandemia, el aumento de los precios internacionales de los energéticos y las tensiones geopolíticas globales. Como consecuencia, el precio del gas LP alcanzó niveles récord en distintas regiones del país. En 2022, el precio promedio nacional llegó a superar los 25 pesos por kilogramo, una cifra histórica que representó un incremento superior al 65 por ciento respecto a los niveles observados cinco años antes.

Durante 2021, la escalada de precios generó preocupación entre millones de familias mexicanas. Reportes de la Procuraduría Federal del Consumidor documentaron máximos históricos tanto en la venta por litro como por kilogramo, lo que obligó al Gobierno Federal a intervenir mediante la implementación de precios máximos y la creación de mecanismos regulatorios para contener los incrementos.
A partir de agosto de 2021, la Comisión Reguladora de Energía comenzó a publicar semanalmente precios máximos por región, una política que continúa vigente y que busca evitar abusos en la comercialización del combustible.
Después de los fuertes incrementos registrados entre 2020 y 2022, el mercado comenzó a mostrar una tendencia más estable. Durante 2023 y 2024 los precios se mantuvieron relativamente contenidos gracias a los controles regulatorios y a una menor presión en los mercados internacionales de energía.
Para 2025, el precio promedio nacional se ubicó alrededor de los 20.20 pesos por kilogramo, ligeramente por encima de los niveles observados en 2024, pero muy por debajo de los máximos alcanzados durante la crisis energética de años anteriores. Especialistas destacan que esta estabilidad ha permitido a las familias recuperar parte de su capacidad de gasto, aunque persisten diferencias importantes entre entidades federativas.
Sin embargo, el futuro del mercado sigue sujeto a factores externos. La evolución de los precios internacionales del petróleo, los conflictos geopolíticos en regiones productoras de energía y las políticas de regulación interna continúan siendo determinantes para el comportamiento del gas LP en México. Durante 2026, el repunte de los precios internacionales del crudo debido a tensiones en Medio Oriente ha vuelto a encender alertas sobre posibles presiones inflacionarias en el sector energético.
Analistas coinciden en que, aunque el mercado del gas LP muestra actualmente una mayor estabilidad que hace algunos años, los consumidores deberán mantenerse atentos a las fluctuaciones internacionales y a las decisiones regulatorias que puedan impactar el costo de uno de los insumos básicos más importantes para los hogares mexicanos.

