San Blas
A José Antonio Barajas López le encanta andar «arriba», pero no de la administración, sino de la línea viva, donde no se ven los baches, pero sí cómo se maneja el presupuesto «a manos llenas».Por Carlos Hartig.
Por Carlos Hartig.
Dicen los que saben de política costera que gobernar no es enchílame otra, pero para nuestro flamante Presidente Municipal, José Antonio Barajas López, parece que la administración es más bien como «subirse al poste» para ver qué se pesca. Una imagen vale más que mil palabras —y mucho más que sus promesas de campaña—: ahí lo tienen, bien «ensartado» en las alturas de la CFE, con casco y guantes, jurando que anda «reparando». Lo que no aclara «Pepito» es qué repara: ¿el alumbrado público que nos dejó a oscuras en la cabecera, o el cableado del presupuesto que, casualmente, siempre termina en «corto» cuando se trata de obra pública?
Para nadie es un secreto que en el histórico puerto les fascina el «juego de manos». Y no hablamos de magia, sino de esa habilidad técnica para mover los recursos. Se necesita tener un arnés muy grueso, y un cincho bien apretado para que no se te caigan los pantalones ante la Auditoría Estatal. El alcalde insiste en que su equipo está «haciendo tierra» con la comunidad; sin embargo, los ciudadanos que transitan por las calles destrozadas de Guadalupe Victoria sienten que les traen «en la punta» del poste, dándoles puros «toques» de esperanza mientras la verdadera inversión se queda colgada en alguna oficina refrigerada del ayuntamiento. ¡Esas son ganas de «trabajar de arriba hacia abajo»!
La pose del edil es una cátedra de cómo «colgarse» del esfuerzo ajeno. Mientras los verdaderos linieros se la juegan todos los días para darnos luz, nuestro alcalde prefiere la «foto operativa». Nos quieren vender la idea de que están «conectando» con el pueblo, pero la verdad es que la ciudadanía ya se cansó de recibir pura corriente de la barata. Es obvio que en este trienio, para subirse a la nómina y vivir de la línea viva no necesitan escalera, porque para eso salieron muy hábiles y ligeros de manos, sobre todo cuando se trata de «meterle mano» a los fondos federales.
El albur político del mes es claro: ¿Quién le está metiendo mano al sistema? Los malpensados afirman que en la alcaldía de San Blas se trabaja al revés: te prometen «meterte» el desarrollo y terminan «sacándote» los impuestos. El pueblo, sabio y costero, ya mira la foto de Pepito Barajas con casco y guantes no como un símbolo de heroísmo, sino como el retrato del clásico «colgado» que vive de la luz ajena. Si van a andar con poses, que sea para agarrar la escoba o la pala, porque para dar «el saludo en uve» desde las alturas ya tenemos a muchos, y ninguno resuelve.
Lo que más les gusta allá en el palacio municipal es «jugar con el cable pelado». Mientras presumen que tienen «energía de sobra» para transformar el municipio, las comunidades rurales siguen esperando que les llegue una chispa de verdadera inversión. La prensa local no puede evitar preguntar: si el alcalde está tan ocupado allá arriba cuidando la línea, ¿quién está abajo cuidando la tesorería para que no se les vaya a pelar un «gasto fantasma»? Esperemos que el «Team CFE» (Como Fregar al Erario) no nos salga con que la luz del porvenir se fundió a mitad del camino por un cortocircuito de corrupción. ¡Con este gobierno, más vale traer tu propia vela!
Termina la jornada y en San Blas todos saben que para arreglar el desorden no basta con subirse al poste a saludar, hay que bajarse a ras de suelo y dejar de darnos «falsos contactos». A este gobierno le fascina operar desde lo alto, donde no se huelen los problemas de la calle y donde es más fácil estirar la mano. San Blas merece una administración que no ande con poses de electricista de pasarela. Si van a «reparar», que empiecen por remendar las finanzas públicas, porque el pueblo ya está hasta el tope de que le den «atole con el dedo» y corriente de la barata. ¡A ponerse los guantes de verdad, señores, que la luz del pueblo no se apaga con discursos!

