Por Ricardo Reyes.
A casi ocho años del inicio de la llamada Cuarta Transformación (4T) y con la presidenta Claudia Sheinbaum al frente del país, México vive uno de los momentos políticos más polarizados de las últimas décadas. Mientras el oficialismo presume estabilidad económica, programas sociales y continuidad del proyecto iniciado por Andrés Manuel López Obrador, sectores críticos consideran que persisten graves problemas en seguridad, salud, infraestructura y gobernabilidad.
La pregunta que domina el debate público es clara: ¿México va por el camino correcto o incorrecto derivado de las decisiones del gobierno federal?
A pesar de las críticas de la oposición y de diversos sectores empresariales, Claudia Sheinbaum mantiene niveles de aprobación importantes en el arranque de su administración. Analistas atribuyen este respaldo a la continuidad de los programas sociales, el aumento al salario mínimo y la cercanía política con López Obrador, figura que aún conserva gran influencia entre millones de mexicanos.
Para simpatizantes de la 4T, el gobierno federal ha logrado consolidar una política enfocada en sectores históricamente olvidados, impulsando apoyos económicos para adultos mayores, estudiantes y trabajadores, además de mantener obras emblemáticas como el Tren Maya, el Corredor Interoceánico y proyectos energéticos impulsados desde el sexenio anterior.
Sin embargo, críticos sostienen que la popularidad presidencial no necesariamente refleja una mejora real en temas clave como seguridad, acceso a medicamentos, crecimiento económico sostenido o fortalecimiento institucional.
Entre los principales logros que el oficialismo destaca se encuentran:
- Incrementos históricos al salario mínimo.
- Expansión de programas sociales.
- Mayor inversión en el sur-sureste del país.
- Reducción de pobreza en algunos indicadores.
- Fortalecimiento de empresas estatales como Pemex y CFE.
- Continuidad de megaproyectos de infraestructura.
El gobierno federal también presume estabilidad macroeconómica y un peso mexicano fortalecido frente al dólar durante distintos periodos recientes, además de niveles récord en remesas y captación turística.
No obstante, la administración federal enfrenta fuertes cuestionamientos por diversos temas que continúan generando debate nacional:
- Persistencia de la violencia y presencia del crimen organizado.
- Crisis en el sistema de salud y desabasto de medicamentos.
- Señalamientos sobre militarización del país.
- Débil crecimiento económico en algunos sectores.
- Problemas ambientales derivados de megaproyectos.
- Polarización política y confrontación con organismos autónomos y medios de comunicación.
Además, especialistas advierten que la estrategia de seguridad sigue sin mostrar resultados contundentes en varias regiones del país, mientras estados afectados por violencia continúan registrando homicidios, desapariciones y desplazamientos forzados.
La administración de Claudia Sheinbaum enfrenta un escenario donde la aprobación popular convive con una creciente polarización política. Mientras una parte importante de la población considera que la 4T representa un cambio histórico en favor de las clases populares, otro sector sostiene que el país enfrenta retrocesos institucionales y una falta de resultados en áreas fundamentales.
México entra así en una nueva etapa política donde el principal reto para el gobierno federal será demostrar si la continuidad del proyecto de la 4T puede traducirse en resultados duraderos más allá del respaldo electoral y la narrativa política.

