Por Ricardo Reyes.
Durante el primer trimestre de 2026, el precio de los combustibles en México mostró un comportamiento desigual: mientras la gasolina Magna se mantuvo relativamente estable, la Premium y el diésel registraron incrementos sostenidos, generando presión en la economía familiar y en sectores productivos.
De acuerdo con reportes nacionales, en enero de 2026 la gasolina Magna promedió alrededor de 23.6 pesos por litro, manteniendo una ligera tendencia a la baja respecto a meses previos. En contraste, la gasolina Premium se ubicó en 25.8 pesos por litro, con un incremento moderado, mientras que el diésel también mostró presiones al alza.
Para febrero, la tendencia se consolidó: la Magna prácticamente no registró variaciones relevantes, con precios cercanos a los 23.2 a 23.6 pesos por litro, mientras que la Premium rondó los 25.6 a 25.7 pesos, y el diésel se colocó en niveles superiores a los 26 pesos, reflejando un encarecimiento progresivo.
Sin embargo, fue en marzo de 2026 cuando se evidenció el mayor impacto. La gasolina Magna se mantuvo estable, alrededor de 23.6 a 23.7 pesos por litro, pero la Premium escaló hasta promedios cercanos a los 27.5 pesos, mientras que el diésel alcanzó niveles de 28 pesos por litro o más, con incrementos de hasta 10% en un solo mes.
Especialistas atribuyen este comportamiento a diversos factores, entre ellos el aumento en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado desde inicios de año, así como el encarecimiento internacional del petróleo y tensiones geopolíticas que impactaron el costo de los energéticos.
Además, aunque el gobierno federal implementó estrategias para contener el precio de la gasolina regular —incluso con acuerdos para mantenerla por debajo de los 24 pesos—, los combustibles de mayor octanaje y el diésel no recibieron el mismo nivel de contención, lo que explica su incremento sostenido.
Al cierre del trimestre, los precios promedio nacionales reflejan esta disparidad: la Magna ronda los 23.7 pesos, mientras que la Premium y el diésel superan los 28 pesos por litro en algunas regiones del país.
El comportamiento de los combustibles en el arranque de 2026 confirma una tendencia clara: estabilidad en la gasolina de mayor consumo, pero encarecimiento en los energéticos clave para transporte y logística, lo que podría traducirse en mayores costos en cadena para bienes y servicios en los próximos meses.
El comportamiento de los combustibles en el arranque de 2026 confirma una tendencia clara: estabilidad en la gasolina de mayor consumo, pero encarecimiento en los energéticos clave para transporte y logística, lo que podría traducirse en mayores costos en cadena para bienes y servicios en los próximos meses.

