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Incremento sostenido en el delito patrimonial evidencia fallas en prevención y procuración de justicia durante 2026.
Por Ricardo Reyes.
El delito de abuso de confianza continúa posicionándose como una de las conductas patrimoniales más persistentes en México. De acuerdo con registros correspondientes a enero, febrero y marzo de 2026, este ilícito mantiene una tendencia al alza que ya acumula más de 38 mil casos en lo que va del actual sexenio, encendiendo alertas entre especialistas y autoridades.
El abuso de confianza —tipificado como la apropiación indebida de bienes ajenos previamente entregados bajo un acuerdo o relación de confianza— ha mostrado un comportamiento constante en diversas entidades del país, particularmente en zonas urbanas donde predominan actividades comerciales y relaciones laborales informales.
Durante el primer trimestre de 2026, los reportes indican que este delito no solo se mantiene, sino que refleja una preocupante estabilidad en su incidencia, lo que sugiere una insuficiente contención institucional. Analistas en seguridad coinciden en que la cifra negra podría ser considerablemente mayor, debido a que muchas víctimas optan por no denunciar ante la complejidad de los procesos legales o la percepción de impunidad.
A nivel nacional, el abuso de confianza suele estar vinculado a conflictos entre particulares, fraudes internos en empresas, préstamos no devueltos o mal manejo de recursos dentro de organizaciones. Sin embargo, la falta de seguimiento judicial efectivo y la baja recuperación de bienes agravan el impacto económico y social.
En estados como Nayarit, aunque las cifras oficiales son menores en comparación con entidades de mayor población, autoridades locales reconocen que el fenómeno existe y tiende a estar subregistrado. La informalidad en acuerdos financieros y comerciales contribuye a que muchos casos no lleguen ante el Ministerio Público.
Especialistas advierten que la falta de mecanismos ágiles para la resolución de estos conflictos y la debilidad en la cultura de la denuncia generan un entorno propicio para la repetición del delito. Asimismo, señalan que el abuso de confianza suele ser la antesala de ilícitos más complejos, como el fraude o la administración fraudulenta.
Mientras tanto, el acumulado de más de 38 mil carpetas de investigación en el sexenio refleja que, pese a los discursos oficiales en materia de seguridad, los delitos patrimoniales continúan afectando directamente el bolsillo de los ciudadanos, con escasa visibilidad mediática en comparación con otros crímenes de alto impacto.
La constante: confianza rota y justicia lenta, en un delito que crece silenciosamente en México.

