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Por Ricardo Reyes.
La inflación global mostró una tendencia a la moderación en los primeros meses de 2026, aunque con signos de repunte hacia marzo debido al impacto del conflicto en Medio Oriente (guerra EE.UU.-Israel-Irán), que disparó los precios del petróleo y generó disrupciones en cadenas de suministro. Según proyecciones del FMI y otros organismos, la inflación mundial anual se ubicaba en torno al 3.7-4.0% para el año, con una ligera alza en 2026 antes de retomar la baja en 2027.
- Estados Unidos: La inflación (CPI) se situó en 2.4% interanual en febrero 2026, pero repuntó a 3.3% en marzo, impulsada en parte por energía. El core (sin alimentos ni energía) rondaba el 2.5-2.7%.
- Eurozona: Comenzó el trimestre en niveles bajos (alrededor de 1.7-1.9% en enero-febrero), pero aceleró a 2.6% en marzo por el alza en energía. Hacia abril se aproximó al 3%.
- OCDE: La inflación headline bajó a 3.3% en enero y se mantuvo estable en torno a 3.4% en febrero.
- Economías emergentes: Más heterogéneas. India ~3.4%, Indonesia ~3.5%, Rusia ~5.9%, Turquía ~30.9% y Argentina ~32.6% en marzo.
J.P. Morgan estimaba una inflación core global estable en 2.8% para 2026, con divergencias regionales: más persistente en EE.UU. (3.2%) y más moderada en Eurozona (1.9%). El conflicto en el Golfo elevó las proyecciones de inflación para el año en muchos países por el encarecimiento de la energía.
América Latina presentó una inflación más alta y heterogénea que las economías avanzadas, aunque con una clara mejora respecto a años anteriores (promedio regional había bajado significativamente desde los picos de 2022). La región se vio afectada por presiones locales (ajustes tarifarios, salarios mínimos) y el choque externo de energía, pero la mayoría de países (excepto outliers) mantenía tasas de un solo dígito bajas.
Datos interanuales aproximados a marzo 2026 (según reportes oficiales y compilaciones):
- Venezuela: Extremadamente alta (~649% o más, con mensual de 13.1% en marzo). Líder regional por amplio margen.
- Argentina: ~32.6% en marzo (mensual 3.4%), segunda más alta, aunque en clara desaceleración desde niveles previos mucho más elevados.
- Bolivia: ~15%.
- Países con inflación moderada-baja (3-6%): México (4.59%), Brasil (4.14%), Colombia (~5.3-5.6%), República Dominicana (~4.6%), Honduras (~3.9%).
- Países más estables (<3%): Chile (~2.8%), Perú (~3.4% o menos), Uruguay (~2.9%), Ecuador (~2.3%), Guatemala (~2.5%), Paraguay (~1.9%).
Comparación regional:
- América del Norte (EE.UU. y Canadá): Alrededor de 2.4-3.3%, similar o ligeramente por encima de la Eurozona, pero con repunte en marzo.
- América Latina y el Caribe (promedio): Más elevada que las economías avanzadas (OCDE/Eurozona ~2-3.4%), pero inferior a regiones como África subsahariana, Medio Oriente o algunos emergentes asiáticos con alta inflación. El promedio anual proyectado para la región estaba en descenso, aunque el choque energético generó revisiones al alza.
- La región mostró mayor dispersión: unos pocos países con hiperinflación o doble dígito (Venezuela, Argentina, Bolivia) elevan el promedio, mientras la mayoría de economías grandes (Brasil, México) y varias medianas se acercaban al rango meta de sus bancos centrales (3-4%).
Factores clave en América:
- Desaceleración general gracias a políticas monetarias restrictivas previas y menor presión de commodities en algunos rubros.
- Repunte de riesgos por energía (importadores netos como muchos países latinoamericanos se ven más afectados).
- En Argentina y Venezuela, dinámicas locales (ajustes de precios reprimidos, emisión) dominan sobre el factor global.
- Bancos centrales de la región mantenían cautela, con espacio para recortes de tasas en países con inflación controlada.
En resumen, en el primer trimestre de 2026 la inflación mundial se mantenía en proceso de desinflación, pero con un repunte incipiente por el shock energético del conflicto en Medio Oriente. América Latina se posicionaba por encima de las economías avanzadas (EE.UU., Eurozona), con una brecha marcada por los casos extremos de Venezuela y Argentina. Sin embargo, el núcleo de la región (Brasil, México, Chile, Perú, etc.) mostraba convergencia hacia niveles más manejables, aunque vulnerable a shocks externos de commodities. Las proyecciones para el resto del año apuntaban a una moderación gradual, siempre que el conflicto no se prolongue.
Los datos son preliminares y sujetos a revisiones; el panorama puede evolucionar rápidamente con la duración del conflicto geopolítico.

