Por Ricardo Reyes.
En un escenario que refleja tensiones en el sector manufacturero, el empleo en la industria maquiladora de exportación registró una caída reciente, mientras que, en contraste, las remuneraciones y las horas trabajadas por el personal en activo mostraron un incremento.
De acuerdo con los últimos reportes del sector, la disminución en el número de trabajadores contratados sugiere un ajuste en las plantillas laborales, posiblemente derivado de factores como la desaceleración económica global, la reconfiguración de cadenas de suministro y la cautela de las empresas ante la incertidumbre comercial.
Sin embargo, esta reducción de personal no ha significado una menor actividad productiva. Por el contrario, las empresas han optado por intensificar el uso de su fuerza laboral disponible. Esto se refleja en el aumento de las horas trabajadas, lo que implica una mayor carga operativa para los empleados que permanecen en la industria.
En paralelo, las remuneraciones han registrado un alza, lo que podría interpretarse como un intento de las empresas por retener talento en un entorno competitivo, así como para compensar el incremento en la jornada laboral. Este comportamiento también podría estar vinculado a ajustes salariales derivados de la inflación y a políticas laborales más estrictas.
Especialistas advierten que este fenómeno —menos empleo, pero mejores salarios y mayor carga de trabajo— puede tener implicaciones mixtas. Por un lado, mejora el ingreso de los trabajadores que conservan su empleo; pero, por otro, limita la generación de nuevas plazas, lo que impacta directamente en la tasa de ocupación.
En regiones altamente dependientes de la maquila, como la frontera norte del país, este comportamiento podría traducirse en una mayor presión social y económica, especialmente entre quienes buscan integrarse al mercado laboral.
El reto para el sector será encontrar un equilibrio entre la eficiencia productiva y la generación de empleo, en un contexto global que continúa mostrando signos de volatilidad. Mientras tanto, la industria maquiladora se mantiene como uno de los pilares de las exportaciones mexicanas, aunque con señales claras de reacomodo interno.

