Por Ricardo Reyes.
En un país donde los “bancazos” fueron durante décadas sinónimo de audacia criminal y titulares alarmantes, el primer trimestre de 2026 marca un hito inédito: los asaltos a sucursales bancarias han alcanzado mínimos históricos, confirmando una caída vertical que ya acumula más del 80% en los últimos seis años.
Según los datos preliminares del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) con corte al 28 de febrero de 2026, en enero se registraron 5 robos a instituciones bancarias (3 con violencia y 2 sin ella) y en febrero 6 casos (4 con violencia y 2 sin violencia), para un total de 11 denuncias en el primer bimestre del año. Aunque los datos oficiales de marzo aún no se publican de forma consolidada al cierre de esta nota, la tendencia nacional –respaldada por reportes de las fiscalías estatales– indica que el trimestre completo mantendrá cifras en niveles históricamente bajos, muy por debajo de los promedios mensuales de años anteriores.
Para dimensionar la magnitud de este desplome, basta con mirar el registro oficial de casos:
- 2025: 96-97 robos en todo el año (caída del 30% frente a 2024).
- 2024: 137 casos.
- 2019: 475 denuncias (el punto de partida de la caída más drástica).
- 2017 (pico reciente): más de 2,300 robos en un solo año.
- 2015: 614 casos.
- Sexenio de Peña Nieto (acumulado en 11 meses): más de 11,800 casos.
- Sexenio de Calderón: más de 17,500.
En solo seis años, los asaltos físicos a bancos cayeron casi un 80%. Lo que antes era un delito “de alto impacto” con bandas organizadas armadas hasta los dientes, hoy es prácticamente residual. Estados que antes concentraban la mayoría de los casos –como Guerrero, Veracruz y Chihuahua– también reportan números mínimos en 2026.
Expertos y autoridades coinciden en tres factores clave:
- Tecnología y blindaje: Cámaras de alta resolución, botones de pánico silenciosos, bóvedas con tiempo de apertura retardada y menor cantidad de efectivo en sucursales.
- Menor rentabilidad: Los delincuentes migraron al ciberespacio, donde un fraude digital puede generar millones en segundos sin arriesgar la vida. En 2025, los ciberataques al sistema financiero costaron 33.2 millones de pesos en tres incidentes reportados, y los fraudes por suplantación de identidad siguen en ascenso.
- Mejor coordinación policial: Operativos conjuntos, inteligencia y el desplome general de delitos de alto impacto en varios estados.
El resultado es claro: México pasó de registrar cientos de robos bancarios al año a tener meses enteros con apenas 5 o 6 casos en todo el país.
Mientras los asaltos físicos se extinguen, el verdadero desafío ahora es digital. La Condusef y Banxico reportan un aumento sostenido en fraudes cibernéticos, phishing y ransomware. Los bancos ya anunciaron que, a partir de julio de 2026, exigirán biometría (huella o rostro) para operaciones en ventanilla superiores a 140 mil pesos, precisamente para cerrar la puerta a los nuevos métodos de robo.
En resumen: 2026 se perfila como el año en que los robos a bancos físicos entraron oficialmente en la historia. Lo que antes generaba pánico en sucursales hoy es casi una anécdota. Los delincuentes cambiaron de estrategia… y las autoridades, por primera vez en décadas, parecen ir un paso adelante.
Los mexicanos ya no temen al hombre encapuchado con pistola en la fila del banco. Ahora la alerta es otra: “Cuidado con el enlace que te llegó por WhatsApp”. El robo a bancos no desapareció; simplemente se volvió invisible.

