Por Ramón Álvarez Beltrán.
San Vicente de fiesta.
Como es tradición en el desarrollo de las actividades propias de cada población, uno de los festejos más simbólicos y esperados es el de San Vicente. El pueblo se engalana y sus habitantes muestran una vez más el orgullo por su comunidad, que crece día con día tanto en infraestructura como en dinamismo social.
Durante los festejos estuvo presente el presidente municipal, H. Santana, quien fue recibido con atención y aprobación por los asistentes. Sin duda, se trata de una celebración que invita a visitarla para contagiarse de la alegría y la convivencia que caracteriza a esta fiesta popular.
Las estructuras políticas locales parecen poco interesadas en abrir espacios a la participación de nuevas generaciones. Bahía sigue secuestrada por los mismos actores de siempre. Incluso se ha recurrido a la compra de franquicias partidistas con el único objetivo de retomar o repetir cargos que ya han ocupado en más de una ocasión.
Nombres como Pepe Castañeda, Güerito Arreola, Ramón González “El Gallo Pespelaco”, José León —hermano de La Luz—, Milton “El Pelirrojo”, entre otros, son ejemplos claros de esta práctica. Han probado el poder y les ha gustado tanto que se niegan a abrir espacios, formar o proponer a nuevos talentos. Y es que de jóvenes con capacidad y ganas no faltan en la región.
En contraste, destaca el caso de Elizabeth López Blanco, una joven que ha incursionado en la dirigencia y en cargos públicos con resultados visibles. En poco tiempo ha logrado conectar con la sociedad mediante propuestas concretas, sin caer en confrontaciones estériles ni en el circo político que tanto desgasta.
Su forma de actuar, lejos de desgastar a los demás, le ha permitido ganar terreno y credibilidad. Un ejemplo que deberían seguir muchas otras que, en lugar de construir, prefieren invertir recursos y esfuerzos en intentar desprestigiar a sus contrincantes.
Una vez más queda en evidencia la incapacidad de algunos funcionarios para manejar las finanzas públicas del municipio. Los atrasos en los pagos a proveedores siguen agravándose, afectando a quienes con buena voluntad suministran bienes y servicios necesarios para el funcionamiento del Ayuntamiento.
A pesar de que las transferencias están debidamente contempladas en la Ley de Egresos, prevalece la lógica de “yo le pago a quien quiero y como quiero”. Esta práctica no solo perjudica a los proveedores, sino que también daña la imagen y la dinámica de la administración del presidente municipal.

