Por Ricardo Reyes.
Este viernes por la tarde, la presidenta municipal Geraldine Ponce encabezó un evento en el Metrodomo del Parque Metropolitano para entregar mil despensas a jefas de familia, como parte del programa “Alimentando Sonrisas”. Según sus palabras, se trata de un “apoyo directo, sin intermediarios”, con 18 productos básicos para las familias “que más lo necesitan”, y lo enmarcó como ejemplo de cómo “gobernamos: atendiendo de frente y resolviendo sin rodeos”.
Sin embargo, este tipo de acciones, aunque bien recibidas por las beneficiarias en el momento, contrastan fuertemente con las múltiples controversias que han marcado la administración de la alcaldesa de Morena en Tepic. Mientras se promociona la entrega de paquetes alimentarios, la ciudad acumula señalamientos por presuntos lujos, gastos cuestionables, nepotismo y una gestión más enfocada en la imagen que en soluciones estructurales a los problemas de fondo de la capital nayarita.
Críticos han cuestionado repetidamente el estilo de Ponce, quien ha enfrentado acusaciones de priorizar spots publicitarios, decoraciones navideñas costosas (como las polémicas figuras del Bosque Encantado) y actividades personales —incluso videos de boxeo— por encima de resolver temas como inseguridad, servicios públicos deficientes o el rezago en infraestructura. Reportes periodísticos han señalado posibles adquisiciones patrimoniales llamativas y la influencia de su jefe de gabinete, Alejandro Galván, en medio de denuncias de nepotismo.
Entregar despensas es una medida asistencialista temporal que, si bien puede generar sonrisas momentáneas, no sustituye políticas públicas serias de generación de empleo, combate a la pobreza estructural ni transparencia en el uso de recursos públicos. En un contexto donde Tepic y Nayarit enfrentan desafíos reales —desde movilidad y alumbrado hasta seguridad—, este evento parece más un ejercicio de marketing político que un cambio profundo.
“Así gobernamos”, dice la alcaldesa. La pregunta que queda en el aire para muchos tepicenses es si este “gobierno de frente” realmente resuelve los problemas de la gente o solo busca alimentar sonrisas… y votos. Mientras tanto, las familias que reciben hoy su despensa seguirán enfrentando mañana las mismas carencias que este tipo de programas no erradican.
La gestión de Geraldine Ponce, reelegida en 2024, cierra un ciclo marcado por más polémicas que resultados tangibles en la calidad de vida de los ciudadanos. El tiempo dirá si las despensas fueron un bálsamo efectivo o solo un paliativo fotogénico.

