¡Pónganse la máscara y aprieten los dientes, respetable público, porque esto no es una función de gala, es una emboscada en el ring! Aquí les presento la crónica de «Los Tres Rudos de la Nómina», que se sienten dueños del cinturón de Bahía de Banderas, pero traen la lona manchada de dudas.
Por Carlos Hartig.
En Bahía de Banderas, ¡Suena la campana y suben al cuadrilátero los «Intocables del Presupuesto»! Jesús “Chuy” Mejía, Ramón “El Gallo” González y Ramón Álvarez. Se presentan con el pecho inflado, presumiendo el Premio Lidera 2026 como si fuera el Campeonato Mundial de Peso Completo, ¡pero cuidado, afición! Ese trofeo brilla mucho, pero no quita el hambre ni el polvo de las colonias que siguen esperando justicia. Este trío de rudos está aplicando una «manita de puerco» a la opinión pública, queriendo vendernos una transformación de seda cuando el pueblo sigue luchando en el lodo. ¡Están jugando con fuego y el réferi ni se da cuenta de los golpes bajos!
¡Miren a “Chuy” Mejía! El supuesto amo de las llaves del agua. Se la pasa aplicando la «clásica de a caballo» a las tuberías, pero mientras él se toma la foto para el cartel, ¡hay barrios donde el chorrito de agua parece una lágrima de cocodrilo! Dice que controla el recurso vital, pero lo que realmente controla es el termómetro político. ¡Es un rudo de siete suelas que sabe que tener la llave del agua es tener al pueblo contra las cuerdas! ¿Es eficiencia o es una «llave de rendición» para que nadie le proteste rumbo a la sucesión ¡Cuidado, Mejía, que el pueblo se puede cansar de la sed y aplicarte un «suplex» de realidad en las urnas!
¡Y por la otra esquina, el grito de “El Gallo” González Ureña! ¡Vaya que canta fuerte, pero parece que solo canta para su propio corral! Se presume como el ídolo de los Servicios Públicos, el que barre y trapea la ciudad, pero ¡ay de aquel que se asome a las orillas del municipio! Ahí las luces se apagan y la basura se amontona mientras «El Gallo» sigue ensayando su pose de victoria en la zona turística. ¡Es una «hurracarrana» a la inteligencia de los ciudadanos! Nos quiere encandilar con tres lámparas nuevas en la avenida principal mientras las calles de atrás parecen cueva de lobos. ¡Ese «Gallo» tiene las espuelas afiladas, pero solo para picar el presupuesto!
¡Pero agárrense, que viene el «Arquitecto de las Ilusiones», Ramón Álvarez Arreola! El hombre de la Obra Pública, el que dice que el concreto es ley. ¡Vaya «martinete» nos quiere aplicar con sus puentes y banquetas de relumbrón! Se llena la boca hablando de infraestructura social, pero todos sabemos que en la lucha libre política, la obra pública es el «costalazo» más caro de todos. ¿Cuántas de esas obras son para que el pueblo deje de lamerse las heridas y cuántas son para que su nombre aparezca en letras de oro? Álvarez se mueve en el ring con una arrogancia de campeón invicto, pero cuidado, que el concreto se agrieta cuando no hay cimientos de verdadera honestidad.
¡Señoras y señores, esto no es una gestión, es una función de beneficio propio rumbo al 2027! Este tridente de «cartas fuertes» ya se siente con el contrato de la estelar firmado, pero se les olvida que el público es el que decide quién se queda con la máscara y quién sale trasquilado. Se dicen honestos y responsables, pero se mueven en las sombras del ring preparando la próxima caída para asaltar la Presidencia Municipal. ¡Es una lucha de egos donde la única caída que importa es la del bienestar del pueblo si estos tres se salen con la suya! Se creen los salvadores, pero para la afición solo son rudos con corbata.
¡La moneda está en el aire y el conteo de protección ha comenzado! Estos tres gladiadores de la nómina han convertido la administración en su gimnasio personal, preparándose para el asalto final por el poder. La productividad que presumen es el maquillaje para ocultar las ojeras de un municipio que ya no aguanta más llaves al cuello. El 2027 será la lucha de apuestas definitiva: o se les cae la máscara de la «eficiencia» o terminan de aplicarnos la «cerrajera» a todos. ¡Estén atentos, afición, porque estos rudos vienen por la cabellera de Bahía de Banderas y no piensan soltar la presa!

