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“Auditoría forense a autoridades estatales involucradas: la línea que el poder no quiere cruzar”.

Por Javier Zapata.

En Nayarit, hablar de personas desaparecidas sin auditar a las autoridades encargadas de investigarlas es simular justicia. La impunidad no es casual: es el resultado de omisiones sistemáticas, decisiones administrativas deliberadas y posibles conductas criminales desde el propio aparato estatal.

Por ello, la única salida creíble es una auditoría forense integral e independiente a las instituciones estatales directamente vinculadas con la búsqueda, investigación y registro de personas desaparecidas.

¿Qué es una auditoría forense estatal?
Es un mecanismo técnico-jurídico de reconstrucción de responsabilidades, diseñado para identificar:
• Manipulación de registros.
• Encubrimiento institucional.
• Obstrucción de justicia.
• Negligencia grave.
• Participación directa o indirecta de servidores públicos.
No es una revisión administrativa ordinaria.

Autoridades que deben ser auditadas:

  1. Fiscalía General del Estado: Eje central de la impunidad.
    Revisión forense de:
    • Carpetas de investigación inactivas o archivadas
    • Tiempos reales de apertura y actuación
    • Reclasificación indebida de delitos.
    • Falta de judicialización sin causa legal.
    • Omisión de líneas de investigación que involucren a agentes del Estado.

“Carpetas con más de 6 meses sin actos de investigación reales”.

  1. Comisión Estatal de Búsqueda: Institución creada para buscar, pero limitada para encontrar.
    Auditoría sobre:
    • Activación tardía de protocolos.
    • Búsquedas sin análisis de contexto.
    • Simulación de operativos.
    • Uso discrecional de recursos.
    • Dependencia política del Ejecutivo.
    Búsquedas realizadas solo tras presión mediática.
  2. Servicios Periciales y SEMEFO: Zona crítica de ocultamiento.
    Revisión forense de:
    • Cadena de custodia.
    • Registro de cuerpos no identificados.
    • Coincidencias genéticas no notificadas.
    • Retrasos injustificados en dictámenes.
    • Pérdida o fragmentación de restos.

“Cuerpos sin identificar por años pese a contar con muestras genéticas”.

  1. Secretaría de Seguridad y policías estatales: Donde el silencio se vuelve estructura.
    Auditoría de:
    • Bitácoras de patrullaje.
    • Uso de vehículos oficiales.
    • Geolocalización.
    • Detenciones no registradas.
    • Coincidencias temporales entre operativos y desapariciones.

“Desapariciones ocurridas durante retenes o tras intervenciones policiales”.

¿Por qué una auditoría forense y no un informe oficial?
Porque los informes los escribe el mismo poder que debe ser investigado, las cifras se maquillan, las responsabilidades se diluyen y las víctimas quedan fuera.
Una auditoría forense busca responsables, no narrativas.

Quién debe realizarla debe ser:
• Independiente.
• Con participación federal y organismos autónomos.
• Con acompañamiento de colectivos.
• Con acceso total a archivos físicos y digitales.
• Con facultades para remitir hallazgos penales.
Nunca el propio Estado.

Lo que el gobierno teme no es la auditoría, es lo que revela:
Que la impunidad no es incapacidad, sino una decisión, que hubo servidores públicos que miraron, callaron o participaron, que la desaparición también es un crimen de estado por omisión.

Mientras no se audite forensemente al propio Estado, la búsqueda seguirá siendo discurso, la justicia simulación
y las cifras propaganda.

La verdad no se encuentra en comunicados.
Se encuentra siguiendo el rastro del poder.

zapata.nayarit@gmail.com

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