Sin Redundar.

Por Carlos Avendaño.

La UAS mantiene el rumbo y espera respuesta federal sobre recursos de cierre de año. El rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), doctor Jesús Madueña Molina, ha cumplido con todos los pasos necesarios para gestionar los recursos que permitan enfrentar el cierre financiero del año, incluido el pago de aguinaldos. Entre estas acciones destaca la mesa de trabajo realizada la tarde del martes pasado, en donde participaron autoridades universitarias, representantes del Gobierno del Estado, la Federación y delegados de trabajadores jubilados y en activo. Desde este pasado jueves 11 de diciembre, el Consejo Universitario de la UAS se declaró en sesión permanente, a la espera de los reportes provenientes de la Ciudad de México sobre el requerimiento de recursos extraordinarios destinados a cubrir aguinaldos y otros compromisos fiscales propios del cierre de ejercicio. Esta intensa labor de gestión encabezada por el Rector Madueña Molina, busca asegurar, de inmediato, el pago oportuno del aguinaldo para más de 20 mil trabajadores universitarios, un compromiso prioritario para la institución. En esta ruta, la comunidad Rosalina cuenta con aliados clave, entre ellos el todavía gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el Secretario General Ejecutivo de la ANUIES, Luis Armando González Placencia, quienes han brindado su respaldo a la UAS en este proceso. No obstante, mientras avanza esta lucha conjunta por fortalecer a la Universidad, persisten voces que, por obsesión o interés, insisten en perjudicar a la institución. Frente a ello, el rector Madueña Molina ha optado por mantener un mensaje de confianza y de serenidad dentro del Consejo Universitario, alentando a la comunidad a conservar el optimismo. El Rector se declara confiado en que el problema será resuelto en tiempo y forma, y que el pago del aguinaldo fluirá en la fecha convenida. Mientras tanto, toda la comunidad universitaria permanece a la expectativa, unida y atenta al desenlace de estas gestiones que resultan cruciales para el cierre del año…

Buscando la paz para Sinaloa, aunque sea en la CDMX. El todavía gobernador Rubén Rocha Moya participó en la 52ª Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública y en la 8ª Sesión del Consejo Nacional de Protección Civil, invitado por la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. En papel, la visita tenía como objetivo gestionar más apoyos para traer tranquilidad y estado de derecho para Sinaloa. En la realidad, suena más a un viaje urgente para intentar apagar un incendio que ya lleva años fuera de control. Porque decir que la violencia en Sinaloa es un problema sería minimizarla: es una emergencia, un nivel de horror que hace que cualquier ciudadano se erice cuando escucha las noticias de cada mañana. Asesinatos, levantones, desapariciones, una espiral que no descansa, que no respeta horario ni territorio, y que ya rebasó la capacidad institucional. Mientras en las mesas nacionales se habla de coordinación, estrategias y esfuerzos compartidos, en Sinaloa la gente solo quiere algo simple: sobrevivir. Y aunque el gobernador busque apoyos y la presidenta ofrezca cooperación, lo cierto es que la seguridad no se resuelve con discursos, ni con fotos en eventos, ni con comunicados optimistas. Sinaloa necesita resultados. Porque la paz no se presume: se garantiza. Y hoy, lamentablemente, está en deuda…

Hablan de seguridad… pero la realidad se ríe en su cara. Calles sin patrullas, colonias enteras que viven con sobresalto, comunidades completas que ya ni recuerdan lo que es dormir tranquilas. Familias que, al caer la noche, se refugian en sus casas como si fueran trincheras. Pero en los discursos oficiales, todo va muy bien. El país avanza, dicen. La estrategia funciona, juran. La gente está más segura, aseguran desde un escritorio blindado. En los papeles, el presupuesto crece. En la vida real, la inseguridad se dispara. Esa es la magia de la 4T: seguridad por decreto, paz por PowerPoint y resultados por propaganda. Porque si la seguridad no se siente, no existe. Y hoy, lo que la gente siente es miedo. El “pueblo bueno y sabio” ya se cansó de aplausos, de excusas y de ceremonias. Quiere policías, no promesas. Quiere presencia, no pretextos. Quiere resultados, no mañaneras. La seguridad no puede ser un porcentaje que se presume ante las cámaras. Debe ser una prioridad que se construya en las calles. Pero ¿Cómo se supone que se va a proteger al país si solo destinan tres centavos por cada peso a defender la vida? Con este presupuesto no se cuida a nadie. Solo se administra la tragedia. La violencia avanza, el miedo crece, y el presupuesto, retrocede. Así, la paz no se decreta. La paz se financia. Y este gobierno la está dejando en ceros…

Ah, claro… el museo nacional de las promesas extraviadas. Pasen, pasen, no empujen: ¿El carrito eléctrico? Debe ir en reversa, porque nunca arrancó. Era “del pueblo”, barato y nacional, pero terminó siendo concepto imaginario, como el metro que sí funciona o la gasolina a 10 pesos. ¿La vacuna Patria? Patriótica, sí, pero tímida. Tardó tanto que cuando quiso salir, el virus ya estaba empadronado, vacunado y jubilado. Mucho discurso, poca jeringa. ¿Los chips electrónicos? Esos se quedaron atorados en el PowerPoint. México potencia tecnológica, pero sin tecnología, sin inversión y sin plan. Eso sí, soberanía digital con Wifi prestado. ¿La extracción de litio? Nacionalizado con bombo y platillo, pero sin producir un solo gramo. Tenemos el litio más soberano del mundo: intocable, invisible e inútil. Un tesoro enterrado que nadie sabe sacar. ¿Los nuevos aviones de mexicana? Volaron, pero en la narrativa. La aerolínea “del pueblo” despega con retraso, sin rutas claras y con más nostalgia que pasajeros. Eso sí, la foto inaugural estuvo puntual. ¿Los paquetes turísticos del Tren Maya? Ah, perdón, del Tren Faya -porque faya todo menos la propaganda-. Paquetes que nadie compra, rutas sin turistas y selva devastada con boleto incluido. Turismo de fe: hay que creer para verlo. ¿Las Islas Marías? De prisión a paraíso, pero sin visitantes, sin infraestructura y sin claridad. Un resort penitenciario conceptual: ni cárcel, ni Cancún. ¿El Gas Bienestar? Bienestar para el eslogan, no para el bolsillo. Llegó caro, llegó tarde y llegó poco. Como todo lo “bienestar”: mucho logo, poco impacto. Moraleja: Este gobierno fue campeón mundial en anuncios, medalla de oro en inauguraciones simbólicas y récord Guinness en proyectos que no cuajan. Eso sí, nadie les gana en una cosa: convertir ocurrencias en política pública y fracasos en épica. Porque aquí no gobiernan resultados, gobierna el cuento. Y mientras tanto, el país sigue esperando como siempre…

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…

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