Sin Redundar.

Por Carlos Avendaño.

La caída de Alejandro Gertz Manero -el eterno, el intocable, el que parecía tener fuero celestial- no vino por su ineficacia, sus venganzas personales ni sus años de escándalos. No. Su tumba política la cavó la filtración del expediente de Raúl Rocha Cantú, ese personaje que la propia FGR señalaba como traficante de drogas, de armas y de combustible. Un detalle menor, salvo porque este caballero resultó ser amigo entrañable del obradorismo, casi miembro honorario del club: fotos con AMLO, sonrisas con Sheinbaum, convivencia con medio morenismo. Lo querían más que a la mismísima austeridad republicana. Y ahora que el expediente salió a la luz, las preguntas más básicas huelen a gasolina o a algo más fuerte: ¿Qué quieren esconder? Porque cuando un fiscal cae no por justicia, sino por conveniencia política, uno entiende que alguien, en algún lado, entró en modo pánico. ¿A quiénes puede embarrar Rocha Cantú y de qué tamaño es la mancha? Si con un solo expediente se puso nervioso medio gabinete, imagínate estimado lector lo que habrá en los otros cajones de la FGR. ¿Será que en lugar de “Cuarta Transformación” deberíamos hablar de Cuarta Transacción? ¿Cuántos más habrá como él? Porque si el “amigo incómodo” tenía pase VIP a Palacio Nacional y alfombra roja en MORENA, ¿Cuántos otros empresarios milagrosamente blindados, sospechosamente intocables y extraordinariamente generosos andarán por ahí, con padrinos de alto rango? ¿Y qué más necesitas para llamarles narco-régimen? Digo. Tienes un gobierno con altísima tolerancia al crimen. Tienes aliados incómodos que parecen sacados de un episodio de Narcos. Tienes un fiscal que cae por tapar o por destapar demasiado. Y tienes una élite política que jura que todo es un complot, mientras las fotos dicen todo lo contrario. Pero claro, la narrativa oficial dirá que es guerra sucia, ataque de los conservadores o un malentendido. Porque en la 4T, cuando la mugre sube a la superficie, la solución es siempre la misma: romper el termómetro y culpar al neoliberalismo…

La autonomía… esa ficción tan bonita”. Ernestina Godoy Ramos, es la nueva fiscal. Y con eso, la autonomía de la FGR vuelve a entrar a ese laboratorio en donde la democracia mexicana prueba, una y otra vez, cuánto estiramiento puede aguantar antes de romperse. A siete años de haber dejado de llamarse PGR -y de haber prometido solemnemente que la procuración de justicia estaría “blindada del poder”-, hoy ese blindaje se siente como esas puertas de lámina que venden en el tianguis: se ven formales, pero las empujas tantito y ya están del otro lado. Porque, claro, llega a la FGR un perfil muy cercano al presidente. Tan cercano, que la palabra independencia parece más un eslogan que un principio institucional. La historia ya la conocemos: en 2018 se nos vendió la gran transformación de pasar del “fiscal carnal” al “fiscal autónomo”, y luego aterrizó Gertz Manero, que hizo que el concepto de autonomía sonará más a un mito urbano que a una práctica real. Y ahora, en un movimiento exprés digno de concurso -porque aquí todo lo importante se aprueba con mucha prisa, excepto la justicia- el Senado le abrió paso a Ernestina Godoy con 97 votos a favor. Un consenso por demás sorprendente, pero que, tratándose de la política mexicana, da más sospecha que confianza. Cuando todos levantan la mano al mismo tiempo, uno no piensa en acuerdos: piensa en alineamiento al poder ejecutivo. Así que llegamos a la pregunta incómoda que intenta evitar medio gabinete y dos tercios del Congreso: ¿Será una fiscal carnal? Y aunque la respuesta todavía no está escrita, el libreto ya lo conocemos muy bien. Porque en México la autonomía no se garantiza con leyes, sino con voluntad, y esa es la que suele perderse misteriosamente entre Palacio Nacional y la sede de la Fiscalía. Así que, estimado lector, haga sus apuestas. La justicia en México nunca decepciona: siempre da material para la siguiente crítica…

Agresores en la casa guinda. En MORENA aman hablar de “moral”, “honestidad valiente” y del “pueblo bueno”, pero cuando se trata de delitos sexuales, la casa guinda parece más un refugio de impunidad que un partido político. Porque no es uno, ni dos, ni tres. Es una lista que da miedo, y peor aún: varios ya la libraron gracias al manto protector de la 4T. Aquí los nombres, por si se les habían olvidado al “pueblo informado”: Félix Salgado Macedonio, senador. Denunciado por violación y abuso (1998, 2016). Y aún, así lo premiaron con una senaduría. México mágico. Cuauhtémoc Blanco, diputado federal. Señalado por intento de violación en 2023. Pero claro, nada detiene al héroe del futbol cuando ahora juega en la Liga de la Impunidad. Enrique Inzunza, senador. Acusado de violencia y trata en 2016. Hoy, muy digno, levanta el dedo en votaciones. Daniel Andrade, diputado federal. Denunciado por abuso en 2022. En vez de justicia, recibió fuero. David Monreal, gobernador. Señalado por tocamientos (1998, 2016). Y ahí sigue, gobernando, como si nada. Nazario Sánchez, ex diputado. Sancionado por violencia en 2021. Lo sancionaron, sí. ¿Y? Nada más. Saúl Huerta, ex diputado. Sentenciado por violación en 2021. El único caso donde el país tuvo la decencia de reaccionar. Uno. Uno. Todo esto está documentado, registrado y publicado por medios como: The Washington Post, El País y La Silla Rota. No es un rumor, no es un invento, no es un complot. Y mientras tanto, MORENA sigue repitiendo su mantra favorito: “No mentir, no robar, no traicionar al pueblo”. Pero, al parecer, “No violar” no alcanzó a entrar en la lista. La verdadera tragedia es que no hablamos solo de nombres. Hablamos de un patrón. Un patrón en donde los poderosos se protegen entre sí, donde las víctimas se archivan como si fueran estorbos y donde el discurso moralista se cae a pedazos apenas se acerca la luz. Porque, en la casa guinda, hay quienes gobiernan con la boca llena de valores, mientras tienen las manos llenas de denuncias…

Apapachos del Bienestar”. No, no es broma -aunque debería serlo-. En pleno desabasto de medicamentos, de insumos y de tratamientos, el ISSSTE anuncia su más innovadora solución para la crisis de salud: una línea telefónica para dar “apapachos del bienestar”. Porque claro, cuando te falta el antihipertensivo, el analgésico o el tratamiento oncológico, lo que realmente te cura es un cariñito por teléfono. Ciencia pura. Y tenía que venir impulsado desde la oficina de Martí Batres, el mismo funcionario recordado por uno de los episodios más vergonzosos del servicio público: aquella leche escolar contaminada. Un antecedente que explica por qué ahora, en lugar de medicinas, parecen especializados en repartir consuelo. Para cualquier derechohabiente -yo incluido- esto es insultante. Es una burla disfrazada de política pública. Es como si, ante la falta de ambulancias, ofrecieran rezos por WhatsApp, o ante la falta de cirujanos, mandaran un abrazo virtual en PDF. La pregunta obligada cae por su propio peso: ¿Para esto pagamos impuestos? ¿Para que el Estado, en vez de cumplir con su obligación constitucional de garantizar servicios médicos, nos mande un “ánimo, compañero” telefónico mientras el dolor sigue ahí? Y todavía peor: ¿Aquí van a terminar los millones que pretenden cobrarle a Salinas Pliego? ¿En líneas de autoayuda emocional, mientras hospitales enteros rayan en el abandono? El gobierno de la 4T logró algo sorprendente: volver cómico lo trágico. Ya todo parece sketch de parodia, solo que la gente enferma no vive en sketches, vive en salas saturadas, sin medicinas y sin diagnósticos. Es increíble lo que está pasando. De verdad, todo está de risa loca, solo que a los pacientes nadie les avisó que esto ya no es un sistema de salud: es un stand-up involuntario financiado con nuestros impuestos…

Gracias por llamar a la Suprema Línea Directa. Todos nuestros jueces están ocupados, no resolviendo casos, sino recibiendo instrucciones. Por su comodidad, la independencia judicial ha sido subcontratada; ahora la verdad se dicta desde una cabina con micrófono y guión preaprobado. No cuelgue: su sentencia será procesada en orden de influencia, no de justicia. Recuerde que aquí, el debido proceso depende del ánimo del operador. Si el fallo no es de su agrado, marque “0” para entrar al sorteo del día: un nuevo juez decidirá por usted, con la misma voz en el auricular. Gracias por utilizar nuestros servicios. En la Suprema Línea Directa, la ley es lo de menos, el mensaje es lo de más. #CorteSinIndependencia #SupremaLíneaDirecta #JusticiaEnModoCallCenter Estamos trabajando en su sentencia, espere en la línea…

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…

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