Mazatlán, Sinaloa (RRC): Han transcurrido exactamente dos meses desde que Carlos Emilio Galván Valenzuela, un joven de 21 años originario de Guadalupe Victoria, Durango, se esfumara en la madrugada del 5 de octubre en el interior del bar Terraza Valentino, ubicado en la Zona Dorada de Mazatlán. A pesar de las presiones de la familia, protestas ciudadanas y avances reportados por las autoridades, la Fiscalía General del Estado de Sinaloa (FGE) continúa sin divulgar públicamente los videos de vigilancia del establecimiento, lo que ha avivado las sospechas de opacidad en la investigación.
Carlos Emilio llegó a Mazatlán junto con su familia para celebrar su cumpleaños número 21. Esa noche, alrededor de las 2:30 de la madrugada, el joven se levantó de la mesa donde estaba con sus primas para dirigirse al baño del Terraza Valentino, un popular centro nocturno propiedad del exsecretario de Economía de Sinaloa, Ricardo Velarde Cárdenas. Según el testimonio de su madre, Brenda Valenzuela Gil, las primas esperaron 45 minutos antes de buscarlo, pero el personal del bar les impidió el acceso al sanitario. El teléfono de Carlos Emilio permaneció activo hasta las 3:15 horas, momento en que, presumiblemente, fue apagado. Desde entonces, no se ha tenido rastro de él.
La desaparición de Carlos Emilio no es un caso aislado en la región. En las últimas semanas, se han reportado al menos dos casos similares de duranguenses en Mazatlán, incluyendo el de Teresa de Jesús Morales Ontiveros y Herminia Guadalupe Rivera Rendón, lo que ha generado alertas en redes sociales y cadenas de WhatsApp advirtiendo a turistas sobre los riesgos en la zona. «Es inhumano proteger intereses personales por encima de la vida de mi hijo», denunció Valenzuela en una entrevista reciente, aludiendo a las presuntas conexiones políticas del dueño del bar.
Avances Tardíos y Videos en la Sombra.
La FGE abrió una carpeta de investigación por privación de la libertad personal apenas días después de los hechos, en coordinación con la Fiscalía de Durango y la Fiscalía General de la República (FGR). En octubre, se realizaron cuatro cateos en inmuebles relacionados, incluyendo el propio Terraza Valentino, donde se aseguraron DVR y evidencias de videos. El 24 de octubre, Velarde presentó su renuncia irrevocable al cargo de secretario de Economía, un movimiento que el gobernador Rubén Rocha Moya atribuyó a la necesidad de «no entorpecer» la pesquisa.
Sin embargo, no fue hasta el 20 de noviembre –45 días después de la desaparición– que la FGE reveló detalles clave basados en las grabaciones. El vicefiscal de la Zona Sur, Isaac Aguayo Roacho, informó que Carlos Emilio no desapareció en el baño, como inicialmente se presumía, sino que salió del bar caminando por su propio pie, acompañado de dos hombres no identificados públicamente. Las imágenes muestran al joven abordando una camioneta que se dirigió hacia Lomas de Mazatlán. «No se aprecia si salió forzado o amenazado», aclaró Aguayo, aunque la fiscal general, Claudia Zulema Sánchez Kondo, ha insistido en que «hay avances» y que se han identificado vehículos, rostros y rutas de los presuntos responsables.
A pesar de estos anuncios, la familia y colectivos de desaparecidos exigen la publicación íntegra de los videos. «No hay lógica en su versión», respondió Valenzuela a los nuevos detalles, cuestionando por qué las autoridades tardaron tanto en acceder a las grabaciones, que el bar entregó «de inmediato» según un comunicado del establecimiento. La FGR analiza actualmente las cintas, pero la falta de transparencia ha sido criticada en redes sociales y medios, donde usuarios como @MerGarza y @BisouCaramel_ han viralizado llamados a boicotear Mazatlán como destino turístico.
Posibles Vínculos con el Crimen Organizado.
El caso ha destapado una red de desapariciones en el sur de Sinaloa, particularmente en centros nocturnos. Fuentes periodísticas apuntan a «El 40», un operador vinculado a «Los Chapitos» –facción del Cártel de Sinaloa sancionada por Estados Unidos por narcotráfico y secuestros–, como posible hilo conductor. Estos establecimientos, incluido Terraza Valentino, han sido señalados por operar bajo protección de grupos criminales que reclutan o desaparecen jóvenes en fiestas. La FGE ha realizado operativos conjuntos con federales, pero hasta la fecha no hay detenciones ni localización de Carlos Emilio.
Brenda Valenzuela, quien viajó incluso a Estados Unidos para visibilizar el caso, mantiene la esperanza: «Mi hijo es un recién graduado en gastronomía con gran proyección. Si alguien lo tiene, por favor, déjenlo regresar». Mientras tanto, la FGE reitera su compromiso, pero la ausencia de videos públicos alimenta el descontento. En un estado con más de 2,000 desaparecidos registrados, el caso de Carlos Emilio se convierte en símbolo de la impunidad que permea la justicia sinaloense.
