Por Javier Zapata.
En México y particularmente en Nayarit, la corrupción dejó de ser un problema… para convertirse en el negocio más rentable del país.
Lo que antes se hacía en lo oscuro hoy se hace a plena luz del día, sin vergüenza, sin recato y sin miedo.

Porque en este sistema, quienes están obligados a combatir la corrupción son los que más dinero están sacando de ella.
Y mientras eso ocurre, Morena y sus estructuras aumentan su caudal económico, enriqueciendo a sus dirigentes como si la “transformación” fuera una franquicia privatizada para su círculo interno.
I. Los que deben combatir la corrupción… se volvieron multimillonarios.
En Nayarit y en México, las instituciones anticorrupción están secuestradas por funcionarios que viven de lo mismo que dicen combatir:
• contralores que jamás encuentran irregularidades;
• fiscales que protegen amigos y persiguen enemigos;
• auditores que cobran por callar;
• autoridades estatales y municipales que firman negocios en vez de sanciones.
El sistema anticorrupción es hoy la empresa más lucrativa del estado:
el silencio tiene tarifa, la vista gorda se cotiza en millones y la omisión es una inversión política a futuro.
II. Morena; de movimiento “austero” a maquinaria de enriquecimiento
Morena prometió regenerar la vida pública.
Hoy, sus dirigentes:
• se enriquecen,
• invierten en propiedades,
• aseguran negocios,
• viajan como nuevos ricos,
• y engordan sus estructuras políticas con dinero público.
Nadie puede explicar cómo, en menos de un sexenio, operadores y líderes que antes no tenían ni vehículo propio ahora presumen:
• ranchos,
• empresas familiares,
• bodegas,
• flotillas de vehículos,
• gastos de campaña privados,
• y un estilo de vida imposible de justificar.
Pero todos saben de dónde viene el dinero, del mismo sistema corrupto que prometieron destruir.
III. Nayarit; Corrupción institucionalizada y descarada.
Nayarit se convirtió en un escaparate de cómo la corrupción es el motor de quienes gobiernan:
• Alcaldías que gastan millones en propaganda mientras el pueblo carece de lo básico.
• Funcionarios que se enriquecen sin pudor.
• Delegaciones federales usadas como cajas recaudadoras de Morena.
• Programas sociales manipulados electoralmente.
• Obras infladas, fantasmas o pagadas varias veces.
Todo con la complicidad del estado, el silencio de la federación y la protección del partido.
IV. LA PARTE MÁS PODRIDA; La compra descarada de figuras y espacios políticos
Aquí está el corazón de lo que pediste: la compra de figuras políticas y de espacios de poder en los tres niveles de gobierno, hoy más descarada que nunca.
En Nayarit, como en buena parte del país, la política dejó de ser competencia de talento, visión o liderazgo.
Hoy, todo se compra:
- Compra de figuras políticas.
Operadores, líderes, diputados, regidores y funcionarios cambian de partido como quien cambia de camisa. ¿Por qué?
Porque son mercancía.
Y Morena, hoy, es el comprador mayorista.
Si alguien tiene estructura, votos, influencia territorial o presencia mediática… se compra, sin importar su historial, ni su ética.
- Compra de espacios dentro del gobierno.
Los cargos se venden como si fueran locales de mercado:
• Direcciones.
• Jefaturas.
• Coordinaciones.
• Regidurías.
• Delegaciones.
• Plazas.
• Contratos.
Todo tiene precio.
Y todos saben quién los vende.
- Compra de candidaturas y posiciones electorales
Lo que antes se negociaba en lo oscuro ahora se hace a plena luz:
• candidaturas entregadas a quien aporte más,
• posiciones políticas a quien financie campaña,
• listas plurinominales vendidas a operadores,
• cargos públicos adjudicados a cambio de diezmos.
El poder ya no se construye; se compra.
Y quien compra… manda.
- Compra de voluntades en los tres niveles de gobierno
Municipal, estatal y federal operan con la misma lógica: paga y te abren la puerta; paga más y te dejan la llave.
El descaro ya es tan normal que la gente dejó de sorprenderse.
V. ¿Por qué no se combate esto? Porque todos ganan… menos el pueblo.
Las instituciones no actúan porque:
• El que denuncia pierde.
• El que calla gana.
• El que se mete se hunde.
• Y el que se acomoda se enriquece.
Morena no combate la corrupción porque vive de ella.
Los funcionarios no la frenan porque viven de ella.
Los operadores no la cuestionan porque viven de ella.
La corrupción es hoy la columna vertebral de la 4T, aunque su discurso diga lo contrario.
VI. Nayarit, ya huele a hartazgo.
El pueblo de Nayarit, no es ciego:
sabe quién se enriqueció, quién traicionó, quién se vendió y quién lucró con la esperanza ajena.
La mentira transformadora se está cayendo porque:
• la calle ya no cree,
• la juventud ya no traga discurso,
• y la gente está cansada de ver cómo un partido que decía ser diferente terminó peor que los anteriores.
Nayarit y en México están gobernados por una élite que convirtió la corrupción en negocio personal.
Quienes debían combatirla hoy viven de ella. Y Morena, lejos de erradicarla, la usa para sostener su poder.
La compra descarada de figuras políticas, espacios, cargos y voluntades no es falla del sistema:
es el sistema.
Y cuando la política se vuelve mercado… el pueblo deja de ser ciudadano para convertirse en mercancía!
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