Por Ricardo Reyes.
¿Qué es Addyi y por qué se le llama «la píldora rosa»?
Addyi, cuyo principio activo es la flibanserina, es el primer medicamento aprobado por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.) en 2015 específicamente para tratar el trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH o HSDD, por sus siglas en inglés) en mujeres premenopáusicas. A menudo se le conoce como «el viagra femenino» o «la píldora rosa», aunque esta comparación es inexacta y ha generado mucha controversia.
A diferencia del Viagra (sildenafilo), que actúa aumentando el flujo sanguíneo al pene para facilitar la erección en momentos específicos, Addyi trabaja a nivel cerebral modificando los neurotransmisores (serotonina, dopamina y norepinefrina) para intentar restaurar el deseo sexual de forma diaria. Se toma una pastilla de 100 mg todas las noches antes de dormir, y sus efectos pueden tardar entre 4 y 12 semanas en notarse.
En noviembre de 2025, Addyi sigue siendo el único comprimido oral no hormonal aprobado para este fin en mujeres premenopáusicas, aunque en julio de 2025 la FDA otorgó revisión prioritaria a una solicitud para ampliar su indicación a mujeres posmenopáusicas.
¿Para quién está indicado?
Addyi está aprobado para mujeres premenopáusicas (generalmente menores de 50-55 años) que presentan:
- Deseo sexual bajo o ausente de forma persistente (al menos 6 meses).
- Que este problema cause angustia personal significativa.
- Que no se deba a otros factores como problemas de pareja, enfermedades, medicamentos o trastornos psiquiátricos.
No está indicado para:
- Mejorar el rendimiento sexual (excitación, lubricación u orgasmo).
- Mujeres posmenopáusicas (aún en 2025, aunque podría cambiar pronto).
- Hombres.
- Uso ocasional («a demanda»).
Existe otro medicamento aprobado para el mismo problema: Vyleesi (bremelanotida), una inyección subcutánea que se aplica 45 minutos antes del sexo, pero Addyi es el único en formato píldora diaria.
¿Cómo funciona?
La flibanserina fue desarrollada inicialmente como antidepresivo. Actúa como:
- Agonista de receptores 5-HT1A de serotonina.
- Antagonista de receptores 5-HT2A de serotonina.
Esto reduce el exceso de serotonina (que inhibe el deseo) e incrementa dopamina y norepinefrina (que lo estimulan). En resumen: intenta reequilibrar la química cerebral relacionada con el deseo sexual.
Eficacia: ¿Realmente funciona?
Los ensayos clínicos (más de 11.000 mujeres) muestran resultados modestos:
- Las mujeres que toman Addyi tienen, en promedio, 0,5 a 1 evento sexual satisfactorio adicional por mes comparado con el placebo.
- Alrededor del 46-60 % de las pacientes responden de forma significativa (aumento del deseo y reducción de la angustia).
- Solo un 10 % más de mejora que el placebo en escalas de deseo sexual.
La propia FDA reconoció en 2015 que los efectos son «pequeños», pero suficientes para considerar la eficacia demostrada. Muchos expertos lo describen como «poco más que un efecto placebo potente» y cuestionan si justifica los riesgos y el costo.
Efectos secundarios y advertencias importantes
Addyi lleva una advertencia de caja negra (el nivel más alto de alerta de la FDA) por el riesgo de hipotensión grave y síncope (desmayo), especialmente si se combina con:
- Alcohol (prohibido tomar cerca del horario de la pastilla; en 2019 se relajó la contraindicación absoluta, pero sigue desaconsejado).
- Inhibidores moderados o fuertes del CYP3A4 (muchos antifúngicos, antibióticos, jugo de pomelo, etc.).
Efectos secundarios frecuentes (>10 % de las pacientes):
- Mareos
- Somnolencia
- Náuseas
- Fatiga
- Insomnio
- Sequedad de boca
No se recomienda conducir ni operar maquinaria hasta al menos 6 horas después de la dosis y hasta saber cómo afecta.
Controversias: ¿Por qué ha sido tan criticado?
- Eficacia limitada vs. riesgos: Muchos expertos consideran que los beneficios son mínimos y no compensan los efectos adversos.
- Presiones para la aprobación: La campaña «Even the Score» (financiada en parte por el laboratorio) acusó a la FDA de «sesgo de género» por aprobar muchos tratamientos para disfunción eréctil masculina y ninguno para deseo femenino. Críticos dicen que fue marketing disfrazado de activismo.
- Medicalización del deseo femenino: Se cuestiona si el TDSH es una «enfermedad inventada» por la industria farmacéutica o si el bajo deseo muchas veces responde a factores relacionales, estrés o culturales que no se resuelven con una pastilla.
- Ventas decepcionantes: A pesar del hype inicial, las prescripciones han sido bajas (aunque han aumentado en los últimos años). El alto precio (alrededor de 300-1.200 dólares/mes en EE.UU., dependiendo de seguros) y las restricciones han limitado su uso.
Situación actual (noviembre 2025)
- Sigue disponible solo con receta en EE.UU. (y algunos otros países).
- Sprout Pharmaceuticals (fabricante) reporta aumento progresivo de prescripciones desde 2022.
- En julio 2025 se solicitó ampliación a posmenopáusicas con revisión prioritaria; podría aprobarse pronto.
- No está aprobado en la Unión Europea (la EMA lo rechazó en el pasado por beneficio-riesgo insuficiente).
Conclusión: ¿Es Addyi la solución al bajo deseo sexual femenino?
Addyi representa un avance histórico al reconocer farmacológicamente el deseo sexual femenino como una necesidad médica legítima. Para algunas mujeres con TDSH diagnosticado correctamente, puede suponer una mejora real en su calidad de vida.
Sin embargo, no es un «viagra femenino» mágico: sus efectos son modestos, requiere uso diario, tiene riesgos importantes y no funciona para todo el mundo. La mayoría de expertas en sexología recomiendan empezar por terapias no farmacológicas (terapia de pareja, manejo del estrés, revisión de medicamentos, etc.) y considerar Addyi solo como opción cuando nada más funcione y tras una evaluación médica exhaustiva.
Si crees que puedes tener TDSH, consulta a un ginecólogo, sexólogo o psiquiatra especializado. Nunca automediques ni compres por internet: los riesgos son reales. El deseo sexual es complejo y multifactorial; una pastilla rosa no lo resuelve todo.
