DMX (RRC): La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) ha emitido un fuerte pronunciamiento al cierre de su CXIX Asamblea Plenaria, celebrada del 10 al 14 de noviembre, alertando sobre la normalización de la violencia en el país y contradiciendo las narrativas oficiales que aseguran una reducción en los índices delictivos. En un mensaje difundido el pasado 16 de noviembre, liderado por monseñor Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca y presidente de la CEM, los obispos mexicanos afirmaron que «la violencia se ha vuelto cotidiana» y que asesinatos, desapariciones, extorsiones y desplazamientos forzados continúan al alza, afectando gravemente a familias, comunidades y sectores vulnerables.
«Ante tanto dolor, no podemos callar. Hablamos no por odio ni por resentimiento, sino por amor, porque amamos a este pueblo, porque amamos a nuestra nación», expresó monseñor Castro Castro en un video difundido en redes sociales. Los prelados destacaron que, pese a discursos que minimizan la inseguridad, «muchas regiones siguen bajo el dominio de los violentos», con extorsiones sistemáticas que impactan a empresarios, agricultores, transportistas y hasta familias humildes. Además, señalaron la inseguridad en carreteras, el desplazamiento forzado de comunidades enteras y la amenaza constante a migrantes, jóvenes y agentes pastorales.
La CEM también denunció que la violencia ha alcanzado directamente a la Iglesia: sacerdotes, religiosas y laicos han sido amenazados, extorsionados o asesinados por alzar la voz contra el crimen organizado. En este contexto, recordaron que México sigue siendo uno de los países más peligrosos para el ejercicio del sacerdocio, con reportes recientes que documentan cientos de extorsiones y agresiones contra templos y clérigos.
Los obispos criticaron la brecha entre las cifras oficiales y la realidad vivida por millones de mexicanos, incluyendo la impunidad en casos de corrupción y la falta de acciones efectivas contra las causas estructurales de la violencia. «Nos dicen que la violencia ha disminuido, pero muchas familias que han perdido seres queridos o poblaciones enteras que viven con miedo constante experimentan otra realidad», afirmaron en su mensaje al Pueblo de Dios.
En un llamado a la unidad nacional, la CEM exhortó a todos los sectores –familias, educadores, empresarios, autoridades y ciudadanos– a trabajar por la paz y el fortalecimiento de la familia como «corazón de la sociedad». En el marco de la ruta jubilar 2025-2033, hacia el centenario de los mártires cristeros y el Jubileo Guadalupano, los obispos propusieron un camino de esperanza anclado en la fe, recordando que «incluso en medio de la adversidad, la fe puede dar sentido».
Aunque reconocieron que la Iglesia «no tiene todas las soluciones», manifestaron su disposición al diálogo con «quienes verdaderamente aman a México» para buscar salidas conjuntas. Este pronunciamiento se suma a alertas previas de organismos como Ayuda a la Iglesia Necesitada, que en su informe 2025 destacan el aumento de profanaciones, extorsiones y violencia contra comunidades religiosas en un clima de impunidad.
La denuncia del Episcopado resuena en un momento de alta tensión social, donde el crimen organizado controla territorios enteros y la sociedad civil exige respuestas urgentes a un problema que, según los obispos, ningún gobierno ha logrado erradicar por completo.
