“Protegerse del poder, no sólo del peligro”.

Por Javier Zapata.

El martes 28 de octubre, a las 9:30 de la mañana, en el auditorio de la Secretaría de Desarrollo Sustentable, se congregará el gremio periodístico para escuchar sobre “Directrices de Auto Protección y Acceso a los Mecanismos de Protección”, encabezado por la Secretaría General de Gobierno y la Secretaría de Gobernación.


Un tema que, aunque suena alentador, revela entre líneas una amarga realidad: en México, y particularmente en Nayarit, el periodismo sigue siendo un oficio que se ejerce con miedo y bajo amenaza.

Hablar de autoprotección para periodistas es, en sí mismo, una confesión del Estado.
Confiesa que no puede o no quiere garantizar el derecho a informar sin riesgo.

Confiesa que la impunidad sigue siendo el blindaje de los agresores.
Y confiesa, también, que el mensaje implícito es claro: cuídense ustedes, porque nosotros no podemos hacerlo.

Los mecanismos de protección se han convertido en laberintos burocráticos donde la urgencia se archiva y la denuncia se disuelve entre sellos, oficios y silencios institucionales. Se anuncian programas, se dictan lineamientos, se ofrecen talleres… pero no se tocan los verdaderos intereses que originan las amenazas: el poder político que no tolera la crítica, la corrupción que teme la luz, y los funcionarios que confunden prensa con propaganda.

Mientras en los auditorios se habla de “protocolos”, en las calles se multiplican los mensajes intimidatorios, los silencios forzados y los medios que desaparecen sin explicación.

El periodista en Nayarit no teme a la noche, teme a la llamada.

No teme al desconocido, teme al conocido con poder.

Y en ese contexto, escuchar sobre “autoprotección” resulta casi una ironía de Estado.

El verdadero reto no está en enseñar a los periodistas cómo cuidarse, sino en obligar al Estado a dejar de agredirlos, vigilarlos o castigarlos por decir la verdad.

La protección más efectiva sería el respeto, la justicia y la sanción a los responsables de cada agresión, sin importar su cargo, ni su partido.

Porque el periodismo libre no se defiende con manuales, se defiende con instituciones valientes, y con una sociedad que no tolere el silencio impuesto.

“Porque informar no debería ser un acto de riesgo”.

zapata.nayarit@gmail.com

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