Por Ricardo Reyes.
Tepic, la capital de Nayarit, es conocida por su rica herencia cultural y su ubicación estratégica en el Pacífico mexicano. Sin embargo, en los últimos años, la ciudad ha enfrentado un aumento alarmante en la percepción de inseguridad y en los índices de violencia, que contrastan con imágenes idílicas de playas y tradiciones.

En 2025, los datos revelan un panorama mixto: mientras algunos indicadores nacionales posicionan a Nayarit entre los estados más seguros, las estadísticas locales y los incidentes recientes pintan un cuadro de preocupación creciente, impulsado por delitos de alto impacto, violencia de género y disputas criminales. Este artículo explora la situación actual, basada en reportes oficiales y noticias recientes.
Según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, la percepción de inseguridad en Tepic experimentó un incremento significativo en el primer trimestre de 2025. El 38.3% de las personas mayores de 18 años consideraron su ciudad insegura entre enero y marzo, un alza del 20.4% respecto al 31.8% del trimestre anterior.
Este salto de 6.5 puntos porcentuales supera la ligera variación nacional, que se mantuvo en torno al 61.9%. Las mujeres son las más afectadas, con un 67.5% percibiendo inseguridad frente al 55% de los hombres, y los lugares más temidos incluyen cajeros automáticos, transporte público y carreteras.
La tendencia se agravó en la segunda mitad del año. De junio a septiembre de 2025, la percepción en Tepic subió del 33.3% al 49.7%, un incremento porcentual del 16.4%, posicionándola entre las ciudades con mayores alzas en el país, solo por detrás de Veracruz.
A nivel estatal, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) 2025 revela que el 51.3% de la población adulta ve la inseguridad como el principal problema en Nayarit, con una prevalencia delictiva que afecta al 20.1% de los hogares.
La tasa de incidencia delictiva alcanza los 24,000 delitos por cada 100,000 habitantes, destacando la extorsión con 5,344 casos por 100,000 personas. Solo el 10.6% de estos delitos se denuncia, con una cifra oculta del 91.8%, atribuida a desconfianza en las autoridades y pérdida de tiempo.
En cuanto a la violencia letal, Nayarit registra una tasa de 24.8 homicidios por cada 100,000 habitantes en los primeros siete meses de 2025, ubicándose entre los cinco estados más altos del país, con un repunte del 53% respecto a 2024. Aunque el Semáforo Delictivo de mayo de 2025 reporta cero feminicidios ese mes, el estado acumula al menos ocho casos investigados de enero a octubre, lo que lo coloca en el séptimo lugar nacional en esta categoría.
La violencia familiar también ha escalado, con un repunte del 174% en algunos meses de 2024 que se extiende a 2025, y los feminicidios en marzo de este año aumentaron un 75% comparado con 2024, concentrados en la zona conurbada Tepic-Xalisco.
Estos datos contrastan con reportes como la ENVIPE, que sitúa a Nayarit en el quinto lugar nacional en seguridad general. Sin embargo, los analistas atribuyen las discrepancias a la subnotificación y a la concentración de violencia en áreas urbanas como Tepic, vinculada a conflictos entre grupos delictivos y debilidades institucionales.

Los números se materializan en eventos que han sacudido a la población. El 20 de octubre de 2025, la Universidad Autónoma de Nayarit (UAN) confirmó el asesinato de dos exalumnos en un caso que exige acciones urgentes contra la violencia. Días antes, en la colonia Las Delicias de Tepic, se reportó la privación ilegal de la libertad de un hombre durante la madrugada, un delito que resalta la vulnerabilidad nocturna en barrios periféricos.
En carreteras cercanas, como la Autopista Tepic-Mazatlán, sicarios intentaron robar una camioneta el 24 de octubre, disparando contra el conductor que se negó a detenerse, cerca de la caseta de Acaponeta. Incidentes similares, como una persecución policial en agosto que dejó un muerto y un herido, ilustran la escalada de confrontaciones armadas.
En el ámbito de género, casos emblemáticos como el feminicidio de Ángela Louis siguen resonando, mientras que en marzo se reportaron dos feminicidios en Tepic con dos detenidos, junto a 21 violaciones y 123 denuncias por violencia familiar.
Estos sucesos no son aislados: la ola de violencia en septiembre expuso fallas en el gobierno municipal, con un repunte en homicidios y delitos de alto impacto que ha generado alertas en la fiscalía estatal.
La inseguridad trasciende las estadísticas, alterando la rutina de los tepiqueños. Según la ENVIPE, el 54.2% percibe inseguridad a nivel estatal, lo que lleva a cambios como no permitir que menores salgan solos (51.9% de los casos) o evitar taxis (15.1%). En Tepic, el consumo de alcohol en vía pública (58.6%) y robos son los delitos más presenciados en colonias, fomentando un clima de temor que afecta la economía local y el turismo.
La violencia de género agrava el panorama: el gobernador reconoció el séptimo lugar nacional en feminicidios, la mayoría en la conurbación norte. Ante esto, el Congreso de Nayarit tipificó la violencia vicaria en octubre de 2025, eliminando la prescripción para delitos sexuales, dando un paso hacia la protección de mujeres e infancias.
El gobierno estatal y municipal han respondido con medidas como sesiones de seguridad en comunidades como San Andrés Milpillas y supervisiones 24/7 de tránsito para prevenir incidentes.
La fiscalía aclaró alertas en agosto, llamando a la calma tras una noche de incidentes, y se promueven programas contra la corrupción y para jóvenes en riesgo. Sin embargo, la debilidad en fiscalías y la limitada capacidad de respuesta persisten, según México Evalúa.
La Marina goza de alta confianza (95.4%), pero la policía local enfrenta percepciones de corrupción del 68.3%. Acciones como mejorar el alumbrado (conocida por el 54.4%) y prevenir violencia (28.2%) son clave, pero expertos urgen mayor inversión en inteligencia y denuncia.
En conclusión la inseguridad en Tepic en 2025 es un mosaico de avances y retrocesos: tasas bajas en algunos indicadores contrastan con repuntes letales y una percepción en ascenso que ahoga la calidad de vida.
Mientras Nayarit se posiciona como «seguro» en rankings nacionales, los tepiqueños demandan acciones concretas contra la violencia organizada y de género. Solo con mayor denuncia, fortalecimiento institucional y participación comunitaria, Tepic podrá recuperar su esencia pacífica.
La pregunta es: ¿si el 2025 marcará el punto de inflexión o el preludio de más sombras?.
