Sin Redundar.

Por Carlos Avendaño.

El PAN, solo y valiente… o suicida político en 2027. El PAN ha decidido lanzarse solo a las elecciones del 2027. Una jugada que algunos llaman “valiente”, otros “estratégica” y muchos simplemente “suicida”. Difícil de entender esta postura de la dirigencia nacional panista, sobre todo cuando en la otra esquina se alista el bloque triunfador de los últimos años: MORENA, PT y PVEM, la aplanadora electoral que ha conquistado dos presidencias consecutivas, mayorías legislativas, gubernaturas, congresos locales y hasta el último ayuntamiento del mapa político mexicano. Jorge Romero, líder del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, argumenta que la decisión de ir sin alianza con el PRI y el PRD busca “medir la fuerza real” del partido en el territorio nacional. Una justificación que suena más a ensayo de laboratorio político que a cálculo de supervivencia. Porque, seamos francos: medir fuerzas en solitario frente a un monstruo electoral aceitado y disciplinado como la 4T, equivale a lanzarse a la guerra con resortera. Y aun si hubiera voluntad de medir fuerzas, el terreno está tan disparejo que el resultado no podría ser más previsible: derrota garantizada con el sello de un total aplastamiento. Algunos panistas más sensatos aún confían en una rectificación. Hablan de acuerdos parciales, de alianzas locales, de resistencias regionales en donde quizá el albiazul pueda sobrevivir. Pero hasta ahora, el discurso oficial es categórico: el PAN va solo. Si la decisión se mantiene, la elección del 2027 está prácticamente escrita. MORENA y sus aliados arrasarían con la mayoría de las gubernaturas en disputa, las alcaldías y las diputaciones locales, asegurando -otra vez- la mayoría calificada en la Cámara de Diputados. Quizá eso es, en el fondo, lo que busca la oposición: medir su fuerza o confirmar su extinción. Porque si algo ha demostrado el PAN en los últimos años, es su sorprendente capacidad para complicarse la existencia incluso más que el propio gobierno de la 4T. ciertamente que aún hay tiempo para rectificar, pero como suele decirse en política: el que se aísla, se extingue. Y el Partido Acción Nacional parece decidido a comprobarlo por sí mismo…

El SAT va por tu aguinaldo 2025. Si recibes esta cantidad, te cobrará impuestos. Si tu aguinaldo supera los 3,394.20 pesos, prepárate porque el SAT cobrará impuestos sobre el excedente. Este monto representa 30 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA) que para 2025 tiene un valor diario de 113.14 pesos. Todo lo que recibas por encima de esa cantidad estará sujeto al Impuesto Sobre la Renta. Aquí viene el dato que pocos conocen: si tu salario mensual es de 9,000 pesos, tu aguinaldo será de 4,500 pesos por los 15 días mínimos que marca la ley. De esos 4,500, solamente 3,394.20 estarán libres de impuestos, mientras que los 1,105.80 restantes pagarán ISR. Si ganas 10,000 pesos mensuales, recibirás 5,000 de aguinaldo, pero 1,605.80 se gravarán con impuestos. La realidad es contundente: cualquier persona que gane más del salario mínimo verá reducido su aguinaldo por la retención del ISR. El salario mínimo general en 2025 es de 8,480 pesos mensuales, lo que da un aguinaldo de 4,240 pesos. Incluso con salario mínimo, ya rebasas el límite exento y debes de pagar impuestos sobre la diferencia. Tu empresa hace automáticamente la retención del ISR, así que no necesitas hacer ningún trámite adicional. En tu recibo de nómina verás claramente cuánto te descontaron por concepto de impuestos del aguinaldo. Lo importante es revisarlo para entender por qué el monto depositado es menor al esperado y planificar mejor tus finanzas de fin de año…

Adiós al billete de 20 pesos y bienvenida la inflación con sombrero nuevo. El Banco de México anunció que retirará de circulación el billete de 20 pesos. Una pieza entrañable para el pueblo, porque con ella uno todavía podía comprarse un refresco y hasta soñar con unas papas, hace apenas unos días. Ahora, ese pequeño billete se va al museo de la nostalgia económica mexicana. Según los expertos, la medida se debe al impacto inflacionario. Según el pueblo, se debe a que ya no alcanza ni para el pasaje. Y mientras el billete de 20 pesos se despide, se rumora que el billete de 2 mil pesos está por llegar. ¡Ah, qué chulada! Primero desaparece el dinero chico, luego nos dan dinero grande, pero con el mismo valor que antes tenía uno de 100. Así la “transformación” económica: más ceros en los billetes, menos poder en los bolsillos. Esperemos en Dios -y en Banxico, si es que todavía es autónomo- que el billete de 2 mil pesos no sea el último clavo en el ataúd de nuestro poder adquisitivo. Porque si seguimos por este camino, pronto necesitaremos una carretilla para ir al súper como en Venezuela. Ya nos cargó la tiznada señores. Pero eso sí: con billete más bonito, más grande y con menos valor que nunca…

Preguntas penetrantes. ¿Habrá muerto el legado del 68? ¿Estará muriendo la democracia? ¿Habrá muerto el poder judicial? ¿Habrá muerto la ley de amparo? Y todavía cabe hacernos otra pregunta: ¿Habrá muerto la ley electoral? Desde la llegada de la autodenominada: “Cuarta Transformación”, México ha entrado en un proceso de cambios abruptos que, lejos de fortalecer, parecen debilitar los pilares del país. ¿En dónde quedó el legado de las luchas que nos dieron patria? La independencia, la reforma, la revolución, todas bañadas en sangre, en sacrificio, en esperanza. Hoy, todo parece indicar que se han arrojado al cesto de la basura más cercano. Siete años después, lo que vemos es un país que pierde su memoria, sus raíces, su cultura y hasta el amor por su propia tierra. La historia se reescribe con mentiras, la justicia se suplanta con discursos y la democracia se vacía con simulaciones. Las señales son por demás que evidentes, los síntomas están a la vista, lo grave sería no reconocer que México, en vez de transformarse, se está desmoronando. Será la Cuarta Transformación o la Cuarta Traición…

Del “no somos iguales” al huachicol fiscal. La “Estafa Maestra” del sexenio de Enrique Peña Nieto alcanzó los 7 mil millones de pesos y se convirtió en sinónimo de corrupción institucional. Pero hoy, bajo el gobierno de la autollamada “Cuarta Transformación”, el Huachicol Fiscal rebasa los 170 mil millones de pesos, una cifra que deja pequeño cualquier escándalo del pasado. Pero lo más grave no es solo el monto, sino el silencio cómplice. Nadie investiga, nadie sanciona. ¿La razón? Muy simple: MORENA sigue en el poder. El partido controla las instituciones, las fiscalías y los organismos, que deberían vigilar el uso del dinero público. En consecuencia, no habrá justicia ni rendición de cuentas, nunca jamás. Mientras el discurso oficial insiste en la “honestidad” y la “transformación”, los números cuentan otra historia: más corrupción, más impunidad y cero consecuencias. Porque al final, en la 4T, la corrupción no desapareció… solo cambió de camiseta…

Estados Unidos aprueba la “fase 2” contra el Cartel de los Soles: ahora sí, guerra total o algo parecido. Vaya primicia: el Senado de los Estados Unidos acaba de abrirle el fuego verde al presidente Donald Trump para pasar a la “fase 2” de su operación contra el Cartel de los Soles y el régimen de Nicolás Maduro. Claro que con bombos y platillos -aunque nadie ve aún los resultados completos ni los costos colaterales-. ¿Fase 2? Suena a una secuela de película de acción con explosiones y lemas patrióticos. Pero detrás del guion hollywoodense, hay algunas interrogantes más bien ásperas: ¿En dónde está la evidencia contundente de que los barcos atacados transportaban drogas? Hasta ahora se han mostrado videos -que parecen trailers- pero no pruebas judiciales robustas. ¿Qué pasa con el derecho internacional, la soberanía venezolana y los procesos legales? Porque lanzar misiles o drones es fácil cuando le dices a los medios “esto es narco-terrorismo”, pero explicar ante un tribunal es otra cosa.  ¿Quién decide que el Cartel de los Soles merece guerra abierta y no captura, juicio, extradición? La frontera entre crimen organizado y conflicto armado se vuelve difusa cuando el poder quiere justificación para disparar primero y preguntar después. Y ojo: el Senado no aprobó exactamente una invasión, pero rechazó un intento de limitar esos ataques militares del presidente. Con eso le da margen político. Eso significa que, para Donald Trump & compañía, el camino queda más libre para decidir “en el campo” lo que la ley y la diplomacia podrían frenar. Así que sí: se aprobó la fase 2, pero no con claridad plena, no con total transparencia. Lo que sí queda claro es que la “guerra contra el narco” ya no es solo retórica: empieza a parecerse más a una ofensiva militar con blanco difuso y con reglas flexibles…

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…

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