Por Javier Zapata
La edil de Tepic, llegó como “el mejor perfil”, pero ¿quién y cómo decidió eso? ¿Qué evaluación interna se hizo? ¿Cuánto costó políticamente y económicamente gobernar Tepic?
La aucencia de la función de la oposición frente al sistema morenista y el caso Tepic.
- El contexto de selección de perfiles en Morena
Morena, como partido hegemónico en crecimiento, no define candidaturas solo por méritos técnicos o capacidad administrativa, sino mediante un modelo híbrido donde se combinan:
• Encuestas internas y externas: El método oficial que el partido dice y engaña usar consiste sondeos de opinión para medir “quién es más conocido y aceptado” por la población. Este mecanismo ha sido cuestionado por falta de transparencia, ya que rara vez se publican los datos reales, completos y los criterios de ponderación.
• Acuerdos de poder internos: Las facciones dentro de Morena (grupos de legisladores, operadores nacionales, gobernadores) influyen en la decisión final. Esto significa que el candidato no necesariamente es el más preparado, sino el más funcional para los equilibrios internos.
• Capacidad financiera y redes locales: Aunque Morena presume austeridad, en la práctica se han documentado casos donde el respaldo económico, alianzas empresariales y capacidad para operar campañas digitales y territoriales influyen en la designación.
En el caso de Tepic, la edil actual fue elegida en ese esquema, la popularidad por exposición mediática y respaldo de operadores internos, más que por experiencia administrativa.
- El costo económico y político para llegar al cargo.
Contrario a la narrativa oficial de Morena sobre campañas austeras, una candidatura competitiva en una capital estatal como Tepic, implica inversiones considerables, aunque no siempre declaradas:
• Estructura territorial: El costo economico de coordinadores en colonias, líderes vecinales, operadores para movilización. Esto no funciona gratis; implica pagos o compensaciones.
• Publicidad y posicionamiento digital: Redes sociales, influencers, videos y medios digitales tienen costos altos.
• Negociación con grupos internos: Para ser candidata, la edil tuvo que ceder espacios en la administración municipal a quienes la impulsaron, lo que representa un costo político que se paga después en forma de cargos, contratos o permisos, el ceder espacios a personas que no son el perfil profecional en cada asignación.
En campañas recientes de Morena en municipios grandes, analistas estiman que el gasto real supera por mucho lo permitido legalmente, usando esquemas como:
• Aportaciones de “simpatizantes” que son en realidad empresarios beneficiados después.
• Recursos desviados de programas sociales para estructura territorial.
• Publicidad disfrazada de entrevistas o presencia en eventos oficiales previos a la campaña.
Este costo económico compromete la autonomía del gobierno municipal, porque quien llega “pagado” políticamente, gobierna condicionado.
- Impacto en la gobernabilidad
Cuando la selección de perfiles no se basa en capacidad técnica sino en encuestas de popularidad y redes internas, se generan problemas estructurales:
• Falta de experiencia para gestionar recursos públicos y servicios básicos.
• Gobierno capturado por compromisos con grupos que financiaron o respaldaron la candidatura.
• Ausencia de planeación estratégica; la prioridad se convierte en pagar favores y sostener estructura política.
- Aucencia o complicidad de la oposición.
Este punto es crucial para un análisis profundo, si la oposición quiere ser efectiva, debe exponer esto con pruebas, no solo con discursos. ¿Cómo?
• Transparencia y fiscalización: exigir y publicar auditorías sobre contratos, nóminas infladas y permisos otorgados como pago político.
• Narrativa de mérito y profesionalismo: contrastar perfiles improvisados con propuestas basadas en experiencia y resultados.
• Uso de herramientas legales y mediáticas: denuncias bien sustentadas sobre conflicto de intereses y corrupción electoral.
“Cuando gobernar es el premio a la popularidad y no al mérito, la factura la paga el pueblo, calles destruidas, servicios colapsados y presupuestos sin rumbo, engaños y cinismos en supuestas atenciones a la población que se queja del colapso que vive las colonia populares de Tepic.
¿Cuánto costó Tepic? La elección que Morena vendió como “democrática” y el precio oculto del poder.
La edil de Tepic llegó como “el mejor perfil”, pero ¿quién y cómo decidió eso? ¿Qué evaluación interna se hizo? ¿Cuánto costó políticamente y económicamente gobernar Tepic?
Morena presume que sus candidaturas se definen con “encuestas” y “aceptación popular”. Sin embargo, en Tepic, la historia es otra, un perfil sin experiencia administrativa, elevado a la silla municipal gracias a sondeos internos opacos y engañosos, acuerdos de grupo y compromisos financieros que hoy pesan sobre la ciudad.
La pregunta es clara: ¿qué evaluación real se aplicó para medir capacidades? Porque la gestión demuestra improvisación, obras inconclusas y con costos exagerados, colonias sin servicios y promesas rotas.
Fuentes cercanas al proceso revelan que, además de la supuesta encuesta, el costo económico de la candidatura no fue menor, estructura territorial pagada, publicidad en redes y compromisos con grupos políticos que hoy controlan áreas clave del ayuntamiento.
Cada peso invertido en campaña hoy se cobra en contratos, nóminas infladas y permisos selectivos. Tepic no solo paga impuestos, paga favores políticos con su futuro.
Voz en Guardia pregunta:
¿Quién audita el método de selección en Morena? ¿Dónde está la transparencia? ¿Quién paga la factura del poder?
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