“Basta Ya de tanto engaño”
Por Javier Zapata
Prometieron reparar calles a cambio de votos. Hoy, la realidad son socavones, abandono y la indignación de los ciudadanos.
Durante la pasada campaña municipal, la actual presidenta de Tepic, recorrió colonias llevando un mensaje seductor: “Primero el voto, después las obras”. Así convenció a cientos de familias en zonas como La Peñita y Moctezuma, donde la esperanza de calles dignas se convirtió en promesas que hoy pesan más que el pavimento inexistente.
En la colonia Moctezuma, el engaño se tradujo en tragedia. Semanas atrás, un taxi amarillo quedó atrapado en un socavón que sigue abierto. El gobernador intervino, prometiendo un permiso para el chofer afectado, pero la solución quedo solo en papel y no llegó. Ni el permiso ni la reparación de la calle son hoy una realidad.
“Entre promesas y escombros: la doble cara del gobierno municipal”
Mientras se presumen obras millonarias, Tepic se hunde en calles destruidas, fugas de agua y corrupción disfrazada de progreso.
La administración municipal de Tepic sigue sumando críticas. Las promesas de cambio quedaron sepultadas bajo el pavimento roto, los drenajes colapsados y la falta de agua potable que sufren miles de familias, muchas de ellas al corriente en sus pagos.
Mientras tanto, la propaganda oficial presume un Tepic moderno, con obras “históricas”. Sin embargo, en las colonias, la escena es otra: tierra, lodo y drenajes colapsados. Los vecinos se preguntan si las sonrisas de campaña valen más que la palabra empeñada.
Paradójicamente, mientras la propaganda oficial inunda las redes con imágenes de “obras históricas”, en los barrios la realidad es otra: abandono, polvo y obras inconclusas que parecen eternas.
A esto se suma la opacidad en el manejo del presupuesto. Ciudadanos cuestionan el destino de los recursos, señalando que mientras se presume un “Tepic moderno”, los servicios básicos se deterioran cada día más. La pregunta crece: ¿en qué se gasta realmente el dinero público?
La paciencia ciudadana se agota.
No por falta de comprensión, sino por exceso de engaños. Tepic no merece un gobierno que se esconda detrás de sonrisas y discursos, mientras el pueblo pisa lodo. Tepic no solo enfrenta calles destruidas; enfrenta la fractura de la confianza. Una deuda moral que ni la publicidad pagada podrá tapar.
Voz en Guardia.
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