Por Carlos Avendaño.
“IMSS-Bienestar: Sin quincena, pero con compromiso revolucionario”. ¡Qué bonito es vivir la transformación de cuarta! Mientras los funcionarios se llenan la boca hablando de justicia social y bienestar, los trabajadores del hospital IMSS-Bienestar de Guamúchil tienen que salir a la calle a pedir limosna por su propio salario. Sí, así como se oye: no les han pagado la quincena de junio. Ya vamos por julio, pero el dinero no llega, y las respuestas tampoco. Ni la administración ni el sindicato saben nada. Pobres, seguramente están esperando a que les autorice una respuesta oficial desde alguna oficina climatizada en la CDMX… o desde la próxima unidad móvil recién rentada. ¿Y los empleados? Médicos, enfermeros, camilleros, todos por igual. Regularizados, formalizados, homologados… y hoy: todos empobrecidos. Porque en el nuevo sistema de salud «mejor que Dinamarca», la primera receta es quincena vencida, quincena no pagada. Y mientras tanto, la realidad: familias sin dinero para comida, para escuela, para hijos en vacaciones. Pero eso sí, que no falte el discurso institucional de que «la salud es prioridad.» ¿Prioridad para quién? Porque para los que sostienen el sistema con jornadas de 12 horas y sueldos de miseria, solo hay excusas, silencio y un eco vacío que repite “desconocemos la causa del retraso”. Pero no nos alertemos. Tal vez es parte de una nueva estrategia de austeridad: no pagar a tiempo para fomentar el espíritu revolucionario. ¿O será que están esperando que los trabajadores atiendan pacientes mientras también venden tamales para pagar la luz? Y si el colmo fuera poco, cuando amenazan con suspender parcialmente labores -dejando únicamente lo urgente-, todavía tienen que aclarar que urgencias y hospitalización no se tocan. Qué pena que los directivos no tengan el mismo compromiso con la dignidad laboral como lo tienen los trabajadores con sus pacientes. En resumen: el hospital sin medicamentos, sin camionetas propias, sin quincenas y sin vergüenza. Pero no se preocupen. La transformación avanza. Lo que no avanza es el depósito bancario…
Gavilanes al vuelo: Le dan la espalda a Rocha Moya… y ni se despeinan. Se acabó el “todos unidos con Rocha”. Al parecer, a algunos diputados de MORENA les aburre el libreto oficialista y decidieron abrir sus propias funciones teatrales con ex gobernadores incluidos. El morenista César Guerrero, encabezó una curiosa reunión en el norte del estado con políticos y empresarios, pero lo que realmente hizo saltar las alarmas fue la presencia estelar de Mario López Valdez -MALOVA- el mismo que fue antítesis del obradorismo y que ahora regresa como si nada, como si no tuviera pasado, como si no hubiera sido bueno, ya sabemos. Pero aquí lo verdaderamente interesante es la desfachatez con la que Guerrero -y otros como Juan Carlos Patrón y Serapio Vargas- desafían al todavía gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya. Porque no es sólo que le estén jugando al “diálogo plural”, no: es que están desempolvando la artillería política contra el mismísimo jefe estatal del morenismo sinaloense. ¿Deslealtad? ¿Traición? ¿Golpe palaciego anticipado? Puede ser todo junto y revuelto, como buen caldo político sinaloense. Lo cierto es que esto ya no se trata de diferencias menores, sino de posicionamiento rumbo a la sucesión del año 2027, en donde más de uno está comenzando a acomodar sus fichas -y sus traiciones-. Porque aquí el mensaje fue claro y sin anestesia: “Rocha Moya va de salida y nosotros estamos cazando su silla”. Y como reza el dicho tropical: “Entre traicioneros no pasa nada, porque entre todos ellos se entienden”. Así que al paso que vamos, la guerra no será en contra de la oposición, sino que será en casa, en MORENA, porque innegablemente que ya no hay unidad. Hay treguas momentáneas, abrazos fingidos y muchos puñales listos para clavarse por la espalda. Al tiempo y contando…
Confirmado: La Ley Mordaza viene directo de Palacio… y sin disimulo. Por si alguien aún tenía dudas, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se quitó la máscara del progresismo democrático y sacó la mordaza con el sello oficial de la 4T. Con su defensa pública a las leyes mordaza de Puebla y de Campeche, no sólo validó la persecución judicial contra periodistas y medios críticos: dio luz verde nacional para criminalizar la palabra incómoda. Lo que antes se hacía en lo oscurito, ahora se aplaude desde el atril presidencial. ¿Libertad de expresión? Solo si es para aplaudir al gobierno. ¿Derecho a informar?
Solo si no incomoda al poder. Los morenistas, con su cinismo nivel Dios, siguen repitiendo que “aquí se respeta la libertad de opinar”. Claro, siempre y cuando no opines nada que los moleste. Si criticas, si exhibes, si documentan abusos: te cae la ley, el juez, y hasta la UIF si es necesario. Y no lo olvidemos: en Sinaloa ya hubo un intento de aplicar esta receta autoritaria. La ley local que pretendía castigar a periodistas y a ciudadanos, con cárcel por “violencia simbólica” no nació por generación espontánea: fue orquestada desde el poder estatal. Y con este nuevo espaldarazo presidencial, no sería raro que Rubén Rocha Moya saque del cajón su proyecto de censura reencauchado, pero ahora con la bendición de Sheinbaum Pardo. La verdad incómoda, sí. Pero no se calla con cárcel. Ni con decretos. Ni con amenazas. La Ley Mordaza no es protección para periodistas, es una soga disfrazada de chaleco antibalas. Y cada que un gobierno teme a la crítica, es porque tiene mucho que esconder. Así que no, presidenta: la mordaza no es progreso. Es un retroceso autoritario con el logo de la 4T…
La 4T y sus “milagros patrimoniales”. El flamante secretario de la Defensa de la presidenta Claudia Sheinbaum, el general Ricardo Trevilla, reportó una donación de 7 millones 375 mil pesos en su declaración patrimonial. Así, como quien anota que le regalaron una bicicleta, pero en versión millonaria. ¿Y la explicación? Ninguna. Cero. Silencio militar. Porque claro, en este gobierno de la “austeridad republicana”, uno puede recibir casi 7.4 millones de pesos y no estar obligado a decir de quién, por qué o a cambio de qué. ¡Qué afortunado el general! Que alguien le done una fortuna digna de un premio mayor de la Lotería Nacional -sin cachito y sin avión presidencial de por medio- es el verdadero espíritu navideño, pero en versión de alto rango. ¿Dónde quedó la transparencia? ¿Dónde está la Contraloría? ¿Y la UIF? ¿Y la Secretaría de la Función Pública? Ah, cierto, todos marchan al ritmo de las órdenes del comandante en jefe o de la narrativa del “no somos iguales”. Mientras tanto, el ciudadano de a pie no puede ni justificar un depósito de $15 mil sin que el SAT le pida hasta el acta de bautismo. Pero si eres alto mando de la 4T y te cae un regalazo millonario, simplemente dices “donación” y se acabó el escrutinio. Aquí no hay rendición de cuentas, hay opacidad con uniforme. Y lo más peligroso es que esa opacidad no sólo se tolera: se institucionaliza. Porque si el que cuida las armas no puede explicar sus ingresos, ¿Qué podemos esperar del resto? Lo que sí nos queda por demás claro, es que, en la 4T, la verdadera transformación es convertir las irregularidades en trámites normales. Y las donaciones inexplicables, en anécdotas patrimoniales…
Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…
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