Por Ricardo Reyes.
Tepic, Nayarit.- En los últimos cinco años, el dengue se ha mantenido como uno de los principales desafíos para el sistema de salud en Nayarit. Aunque la entidad ha atravesado periodos de menor incidencia, los brotes registrados en distintas temporadas han evidenciado que la amenaza continúa vigente y requiere acciones permanentes de prevención y vigilancia epidemiológica.
De acuerdo con información de las autoridades sanitarias, tras la disminución de casos observada durante los años más críticos de la pandemia por COVID-19, el dengue volvió a cobrar relevancia en la entidad conforme se reanudaron las actividades cotidianas y las condiciones climáticas favorecieron la reproducción del mosquito Aedes aegypti, principal transmisor de la enfermedad.
Entre 2021 y 2022, Nayarit registró una incidencia relativamente baja en comparación con años anteriores; sin embargo, a partir de 2023 comenzó a observarse un incremento gradual en el número de contagios, situación que se replicó en diversas entidades del país.
El panorama se agravó durante 2024, cuando México enfrentó uno de los periodos más complejos en materia de dengue, en el contexto de la mayor epidemia registrada en el continente americano. En ese escenario, Nayarit no fue ajeno al incremento de casos, principalmente en municipios con alta concentración poblacional y condiciones propicias para la proliferación del vector.
Para 2025, los reportes epidemiológicos reflejaron una disminución respecto a los niveles alcanzados el año previo; no obstante, las autoridades de salud mantuvieron activos los operativos de descacharrización, control larvario, fumigación focalizada y promoción de medidas preventivas, ante el riesgo latente que representan la temporada de lluvias y las altas temperaturas.
Municipios como Tepic, Bahía de Banderas, Compostela y Acaponeta han figurado de manera recurrente entre las zonas bajo vigilancia, debido a la presencia de factores ambientales que facilitan la reproducción del mosquito transmisor.
Especialistas han advertido que el dengue dejó de ser un padecimiento exclusivo de determinadas épocas del año, ya que fenómenos como el cambio climático, el crecimiento urbano y la acumulación de recipientes con agua han contribuido a ampliar los periodos de circulación del vector.
Ante este panorama, las autoridades han reiterado el llamado a la población para reforzar acciones preventivas desde los hogares mediante la estrategia «Lava, tapa, voltea y tira», orientada a eliminar criaderos potenciales del mosquito.
El dengue puede manifestarse con fiebre alta, dolor muscular, dolor detrás de los ojos, náuseas y malestar general; sin embargo, en algunos casos puede evolucionar hacia formas graves que ponen en riesgo la vida, especialmente cuando no se recibe atención médica oportuna.
La experiencia reciente demuestra que, pese a los esfuerzos institucionales, el dengue continúa representando un reto para Nayarit. La disminución temporal de casos no significa la erradicación del problema, por lo que la prevención, la participación ciudadana y el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica seguirán siendo fundamentales para evitar nuevos repuntes.
Panorama del dengue en Nayarit (2021-2025):
• 2021-2022: Se registró una baja incidencia de casos tras el periodo más crítico de la pandemia por COVID-19.
• 2023: Comenzó un incremento gradual en el número de contagios.
• 2024: Se presentó un repunte importante en el marco de la mayor epidemia de dengue registrada en América.
• 2025: Los casos mostraron una reducción relativa, aunque se mantuvieron las acciones preventivas y de vigilancia.
En Nayarit, el combate al dengue continúa siendo una responsabilidad compartida. Mientras las instituciones refuerzan las estrategias de control, la participación activa de la ciudadanía resulta determinante para impedir que esta enfermedad vuelva a alcanzar niveles críticos en la entidad.

