Tuxpan, Nayarit (RRC): La intención de destinar el predio conocido como el “hospitalito” para la construcción de un campus de la Universidad Nacional Rosario Castellanos ha generado inconformidad entre ejidatarios de Tuxpan, quienes aseguran que ese espacio fue considerado originalmente para la edificación de una clínica que atendiera las necesidades de salud de la población.
La controversia surge luego de que se planteara la posibilidad de donar el terreno para la instalación de una sede de la institución educativa impulsada por el Gobierno Federal, proyecto que busca ampliar la oferta de educación superior en distintas regiones del país. Sin embargo, para los integrantes del ejido, la prioridad debe seguir siendo la construcción de infraestructura médica.
Los ejidatarios sostienen que durante años se ha hablado de la necesidad de contar con mayores servicios de salud en la zona y consideran que modificar el destino del terreno significaría dejar de lado una demanda histórica de la comunidad. Argumentan que la falta de atención médica especializada obliga a muchos habitantes a trasladarse a otros municipios para recibir consultas, tratamientos o servicios hospitalarios.
“Estamos de acuerdo con que lleguen más oportunidades educativas para los jóvenes, pero no a costa de perder un espacio que estaba pensado para atender una necesidad tan urgente como la salud”, señalaron algunos de los inconformes durante reuniones recientes relacionadas con el tema.
La propuesta ha abierto un debate entre dos necesidades fundamentales para el desarrollo de la región: el acceso a la educación superior y el fortalecimiento de los servicios médicos. Mientras algunos sectores consideran que la llegada de una universidad representaría oportunidades académicas y económicas para cientos de estudiantes, otros advierten que la carencia de infraestructura sanitaria continúa siendo uno de los principales rezagos del municipio.
Especialistas en desarrollo regional señalan que ambos proyectos podrían generar beneficios importantes para la población. Por un lado, un campus universitario permitiría ampliar la cobertura educativa y reducir los costos de traslado para jóvenes que buscan cursar estudios superiores. Por otro, una clínica o centro de salud fortalecería la capacidad de atención médica en una zona donde la demanda de servicios continúa en aumento.
Hasta el momento, las autoridades no han informado de manera oficial si la donación del terreno ha sido aprobada ni cuál será el destino definitivo del predio. No obstante, la postura de los ejidatarios deja claro que el tema podría convertirse en un punto de tensión social si no se logra construir un acuerdo entre los distintos actores involucrados.
La discusión también refleja un desafío recurrente en diversos municipios del país: la necesidad de equilibrar inversiones en educación, salud e infraestructura pública, especialmente en comunidades donde los recursos disponibles son limitados y las demandas sociales compiten por los mismos espacios y presupuestos.
Mientras continúan las deliberaciones, los ejidatarios han reiterado su exigencia de que se respete el proyecto original para el “hospitalito”, al considerar que el acceso a servicios médicos de calidad sigue siendo una de las principales necesidades de la población de Tuxpan.

