Por Carlos Avendaño.
CFE: cobrar primero, explicar después. En México el recibo de la luz ya no llega a la casa, sino que cae como amenaza financiera. Miles de familias están recibiendo cobros de la Comisión Federal de Electricidad tres o hasta cuatro veces más caros de lo habitual. Y mientras el calor derrite techos, paciencia y salarios, la CFE parece haber encontrado la fórmula perfecta: si no pasa el lector, entonces se inventa el consumo. Claro, casualmente siempre “calculan” para arriba y nunca para abajo, nunca a favor del ciudadano. Qué coincidencia tan patrióticamente recaudatoria. Porque en este país el margen de error institucional siempre termina cobrándose en el recibo de la gente. Y ahí están las familias mexicanas, especialmente en estados infernales como Sinaloa, atrapadas en una decisión miserable: pagar la electricidad para no cocinarse vivos dentro de casa o comprar comida para sobrevivir la semana. La tragedia ya no es solamente económica, sino que es humana. Mientras desde los escritorios climatizados hablan de bienestar social y justicia energética, millones de personas viven con el miedo de abrir el recibo como si fuera un citatorio judicial. El aire acondicionado ya no es lujo; es una necesidad básica en regiones donde el calor parece castigo bíblico. Pero para la burocracia energética, el ciudadano sigue siendo sospechoso de consumir “demasiado”, aunque afuera el termómetro derrita banquetas. Y entonces aparece la pregunta inevitable: ¿Dónde quedó el famoso subsidio? Porque cada año los gobiernos anuncian apoyos, convenios y tarifas preferenciales como si estuvieran regalando oxígeno. Pero al final, el usuario termina perdido entre trámites, estimaciones absurdas y call centers donde nadie resuelve nada, mientras el medidor sigue girando como tragamonedas de casino. Lo más irritante es la arrogancia institucional. Intentar reclamar a la CFE a veces se parece más a enfrentar una aduana soviética que a recibir atención al cliente. Horas de filas, aclaraciones inútiles y respuestas automáticas para convencerte de que el problema probablemente eres tú, no ellos. La lógica oficial parece sencilla: si el ciudadano se queja, seguramente consume demasiado. Si el recibo llega disparado, “debe haber una variación”. Y si no hay lectura real, pues se estima. Total, el usuario paga y luego averigua. En México ya normalizamos cosas absurdas: hospitales sin medicinas, carreteras destruidas y ahora también recibos eléctricos que parecen créditos hipotecarios. Pero eso sí, cuando llegan las campañas electorales, todos prometen “primero los pobres”. Curiosa manera de demostrarlo: cobrando la luz como si cada casa tuviera mina de bitcoins escondida en la sala. La realidad es brutal: el ciudadano ya no vive, administra la crisis. Y la CFE, en lugar de alumbrar soluciones, parece especializada en dejar a la gente entre la oscuridad burocrática y el saqueo disfrazado de tarifa…
La UAS ante una encrucijada: reingeniería sí, pero también financiamiento. La Universidad Autónoma de Sinaloa atraviesa uno de los momentos más decisivos de su historia reciente. El reto no es menor: mantener su operación, proteger derechos laborales y garantizar el acceso a la educación pública para miles de jóvenes sinaloenses. Mediante un posicionamiento dirigido a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, la institución advierte un escenario preocupante: la insuficiencia financiera podría poner en riesgo la continuidad de sus actividades sustantivas. “Hoy enfrentamos el riesgo vigente de suspender las actividades sustantivas por insuficiencia financiera; no por una huelga ni un paro voluntario, sino por la escasez real de recursos para operar”, señala el comunicado. El mensaje es claro: la reingeniería financiera emprendida por la universidad busca responder a una realidad presupuestal compleja, donde la sostenibilidad institucional se vuelve indispensable. La ecuación parece sencilla, aunque difícil en su implementación: sin estabilidad financiera no hay viabilidad operativa; sin viabilidad operativa, se comprometen prestaciones, derechos y el futuro educativo de miles de estudiantes. En este contexto, las resistencias al proceso de transformación generan debate. Sin embargo, desde la óptica institucional, la discusión de fondo gira en torno a cómo preservar una universidad pública fuerte, capaz de sostener su misión académica y social a largo plazo. La UAS enfrenta una exigencia doble: cumplir con esquemas de responsabilidad financiera y, al mismo tiempo, conservar derechos laborales y fortalecer la calidad educativa. No se trata únicamente de números. Se trata del futuro de una institución que durante décadas ha sido el motor de la movilidad social, de la formación profesional y del desarrollo para Sinaloa. Porque existen decisiones que construyen futuro y otras que pueden comprometerse. La UAS pertenece a cientos de generaciones enteras de sinaloenses. “Sursum Versus”…
Buenas noticias para los productores de maíz en Sinaloa. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) reanudó los pagos pendientes correspondientes al ciclo otoño-invierno 2023-2024 para los productores de maíz en Sinaloa, una noticia que representa un respiro para el sector agrícola sinaloense. El apoyo contempla un incentivo de 1,300 pesos por tonelada, al que se suman 400 pesos aportados por el Gobierno del Estado, alcanzando un total de 1,700 pesos por tonelada para los productores. De acuerdo con el esquema establecido, 800 pesos corresponden al incentivo a la comercialización del grano, mientras que otros 500 pesos serán entregados como apoyo extraordinario destinado a cubrir costos de financiamiento. Además, las gestiones y negociaciones con el gobierno federal continúan avanzando con el objetivo de agilizar los pagos y resolver los trámites administrativos pendientes. Sin duda, este tipo de apoyos representan un alivio para miles de productores que han enfrentado años sumamente complicados debido a los bajos precios del maíz, el incremento en los costos de producción, los problemas derivados de la sequía, la incertidumbre por el agua, la inseguridad y los efectos del cambio climático. El campo sinaloense sigue resistiendo. Y aunque todavía quedan muchos retos por resolver, estas acciones alimentan la esperanza de que el productor vuelva a tener condiciones más justas para seguir trabajando la tierra…
Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…
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