Por Ricardo Reyes.
Crecen los cargos no reconocidos, llamadas falsas y robo de datos; especialistas advierten falta de protección efectiva para este sector
Los adultos mayores se han convertido en el principal objetivo de fraudes bancarios y delitos financieros en México, en medio de un aumento de cargos no reconocidos, robo de identidad, clonación de tarjetas y engaños telefónicos que afectan directamente su patrimonio y estabilidad económica.
Especialistas en seguridad financiera alertan que las personas de la tercera edad son especialmente vulnerables debido a la falta de familiaridad con plataformas digitales, el exceso de confianza en supuestos empleados bancarios y la limitada respuesta de algunas instituciones financieras ante denuncias de movimientos fraudulentos.
Entre las modalidades más frecuentes destacan las llamadas telefónicas donde delincuentes se hacen pasar por ejecutivos bancarios, mensajes falsos sobre bloqueos de cuentas, supuestas actualizaciones de datos y enlaces fraudulentos enviados por SMS o aplicaciones de mensajería. En muchos casos, los adultos mayores proporcionan información confidencial sin saber que están entregando acceso directo a sus cuentas.
A esto se suma el incremento de cargos no reconocidos en tarjetas bancarias, situación que ha generado preocupación entre familiares y organizaciones de defensa del consumidor. Varias víctimas denuncian largos procesos de aclaración, trámites complicados y retrasos para recuperar su dinero.
Expertos advierten que el crecimiento de la banca digital ha dejado rezagado a un amplio sector de adultos mayores que aún no cuenta con herramientas suficientes para identificar riesgos cibernéticos. Además, señalan que muchos delincuentes aprovechan la soledad, desinformación y confianza de este grupo poblacional para operar con mayor facilidad.
La problemática también evidencia debilidades en los mecanismos de prevención y atención de algunas instituciones bancarias, pues usuarios afectados aseguran que en ocasiones las alertas de movimientos sospechosos llegan demasiado tarde o simplemente no se activan.
Ante este panorama, autoridades financieras recomiendan nunca compartir contraseñas, códigos de verificación o datos personales por teléfono, evitar abrir enlaces desconocidos y acudir directamente a sucursales bancarias ante cualquier duda. Asimismo, exhortan a familiares a acompañar y orientar a los adultos mayores en el uso de servicios digitales para reducir riesgos.
Mientras los fraudes financieros continúan creciendo en el país, miles de adultos mayores permanecen expuestos a perder en minutos el patrimonio construido durante toda una vida.

