Por Ricardo Reyes.
La inversión fija bruta en México registró una fuerte caída durante 2025, reflejando el deterioro de la confianza empresarial, la desaceleración económica y el impacto de la incertidumbre comercial y política que enfrenta el país.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inversión fija bruta se contrajo alrededor de 6.7% anual durante 2025, marcando su primer retroceso importante en cuatro años. El desplome fue impulsado principalmente por la caída en la construcción pública y la reducción en la adquisición de maquinaria y equipo por parte del sector privado.
Los datos muestran que la inversión pública sufrió uno de los golpes más severos, con una disminución cercana al 19%, mientras que la inversión privada también presentó una caída superior al 4%, evidenciando la cautela de las empresas ante un panorama económico cada vez más incierto.

Especialistas señalan que el freno en la inversión está relacionado con varios factores: la revisión del T-MEC, las tensiones comerciales con Estados Unidos, la desaceleración industrial, la incertidumbre jurídica y las dudas sobre la estabilidad regulatoria en México. A ello se suma la reducción de proyectos de infraestructura pública y el debilitamiento del nearshoring, fenómeno que anteriormente había impulsado la llegada de capitales al país.
La maquinaria y equipo fue uno de los sectores más afectados, con caídas cercanas al 9%, mientras que la construcción retrocedió alrededor del 4.6%. Particularmente alarmante fue el desplome de la construcción no residencial vinculada a obra pública, que registró reducciones de hasta 14.7% en algunos periodos del año.
Analistas financieros advierten que la caída de la inversión fija bruta representa una señal negativa para el crecimiento económico de México, ya que limita la generación de empleos, reduce la productividad y afecta la capacidad del país para atraer nuevas industrias.
Aunque México logró captar niveles récord de Inversión Extranjera Directa (IED) durante 2025, gran parte de esos recursos correspondieron a reinversión de utilidades y no necesariamente a nuevas plantas o proyectos productivos. Además, diversos empresarios comenzaron a mover capitales fuera del país buscando mayor certidumbre jurídica y financiera.
El debilitamiento de la inversión también coincidió con un crecimiento económico prácticamente estancado. Diversos reportes estimaron que el Producto Interno Bruto (PIB) mexicano apenas avanzó entre 0.6% y 0.8% durante 2025, muy por debajo de las expectativas iniciales del mercado.
Economistas consideran que, sin un entorno de mayor certeza legal, estabilidad política y confianza para el sector privado, México podría enfrentar un periodo prolongado de bajo crecimiento económico, menor competitividad y fuga gradual de capitales hacia mercados más seguros.

