Por Ricardo Reyes.
En un hecho que refleja el nivel de crisis humanitaria que vive México en materia de desapariciones, la activista Ceci Flores decidió enviar una carta directamente al narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán, con la esperanza de obtener información que permita localizar a personas desaparecidas presuntamente vinculadas al Cártel de Sinaloa.
La madre buscadora, reconocida por encabezar el colectivo Madres Buscadoras de Sonora, tomó esta decisión ante la falta de resultados efectivos por parte de las autoridades, evidenciando un vacío institucional que ha obligado a las familias a recurrir incluso a quienes consideran responsables de la violencia.
En la carta, Ceci Flores hace un llamado directo a la humanidad de “El Chapo”, solicitándole que proporcione información sobre fosas clandestinas o el paradero de víctimas desaparecidas. Su petición no busca confrontación, sino respuestas: “Solo queremos saber dónde están”, ha sido el mensaje reiterado por la activista en distintos espacios públicos.
El contenido de la misiva refleja el dolor acumulado de miles de familias en México, quienes durante años han exigido verdad y justicia sin obtener resultados contundentes. Flores plantea que, si las autoridades no han podido —o no han querido— dar respuestas, entonces es necesario explorar cualquier vía que permita encontrar a los desaparecidos.
Este hecho ha generado diversas reacciones en la opinión pública. Mientras algunos sectores consideran que la acción es una muestra extrema de desesperación, otros la ven como un acto valiente que pone en evidencia la incapacidad del Estado mexicano para atender la crisis de desapariciones.
Cabe recordar que México enfrenta una grave problemática en este rubro, con más de cien mil personas reportadas como desaparecidas en los últimos años, muchas de ellas en contextos relacionados con la delincuencia organizada.
La carta de Ceci Flores no solo es un llamado a un líder criminal, sino también un reclamo directo a las instituciones encargadas de procurar justicia. Su acción deja al descubierto una realidad incómoda: en ausencia de respuestas oficiales, las víctimas están dispuestas a cruzar cualquier línea con tal de encontrar a sus seres queridos.

